Anorexia.
Anorexia. KATARZYNABIALASIEWICZ - Archivo

La Agència Catalana de Consum (ACC) y la Associació contra l'Anorèxia i la Bulimia (ACAB) han informado este martes que las madres de los pacientes con trastornos alimenticios se informan e involucran más que los padres.

En el marco del estudio "Anorexia y Familia" de la Taula de Diàleg per als Trastorns Alimentaris (TCA) se ha realizado una encuesta a 281 familiares de 216 pacientes. Se desprende del análisis que las madres asumen el papel cuidador en un 64,05%, mientras que los padres, en un 35,9%. Asimismo, también se ha explicado que en las madres cuidadoras se ven más los sentimientos negativos de tristeza, miedo, rabia y culpa.

No obstante, en cuanto a los sentimientos y emociones positivas como la tranquilidad, orgullo del hijo o hija con la enfermedad o la esperanza en su recuperación se dan de igual manera entre padres y madres.

"No es un aspecto controvertido, pero sí novedoso", ha manifestado al respecto el doctor Fernando Fernàndez-Aranda, coordinador de la unidad de TCA del Hospital de Bellvitge. También ha recalcado que "las madres suelen implicarse más cuando existen discrepancias entre madres y padres".

El estudio, en el que han colaborado 13 hospitales públicos y centros de tratamiento privados de Cataluña, constata que las pacientes mujeres son un 93%, mientras que los casos en hombres son de 7%.

Los expertos que han realizado el estudio han recomendado a los padres "evitar posturas demasiado invasivas que puedan causar tensiones y distanciamiento". Han resaltado que los hijos viven con una gran dificultad este proceso, que no es una situación deseada, por lo que es mejor un rol de apoyo ya que "no es solo un problema de comida y peso", sino que todo lo sucedido es atribuible a la patología.

Implica't

La directora de la ACC, Montserrat Ribera, ha dado a conocer la campaña "Implica't" para sensibilizar a las familias, a los profesionales y a la sociedad en su conjunto sobre la prevención y la recuperación de los trastornos alimenticios, sobre todo en edades tempranas, a través de la repartición de un díptico en ambulatorias catalanes y en visitas de pediatría, así como en puntos públicos. La campaña durará tres años.

En ese sentido, la miembro de la Sociedad Catalana de Pediatría Laia Asso ha explicado es necesario trabajar con los hijos desde niños: "Tenemos muy vinculado los trastornos alimentarios en la adolescencia, pero para prevenir hay que empezar pronto, y cuanto más pronto, mejor".

Ha recomendado una crianza en la que se eviten comentarios negativos sobre el físico, fomentar las comidas en familia (al menos una vez al día), así como inculcar un sentido crítico hacia los estereotipos que hay en la sociedad.

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