Las lluvias previstas para el sur de la cuenca incrementarán los caudales, aunque el grado de incertidumbre sobre las cuencas más afectadas hace difícil el pronóstico. Por otro lado, las temperaturas no bajarán mucho, por lo que se mantendrán los procesos de fusión de la nieve.

Como las tormentas localmente podrán llegar a tener carácter fuerte, la CHE recomienda mantener la precaución en actividades que se realicen dentro de los cauces, puesto que no se pueden descartar durante los próximos días incrementos de caudal súbitos e importantes en barrancos y cauces de pequeñas dimensiones allí donde las precipitaciones tormentosas descarguen con mayor intensidad.

Durante los próximos días se mantendrá la inestabilidad sobre la cuenca del Ebro. Los acumulados más importantes se esperan en las cuencas del Jiloca, Huerva, Aguasvivas, Martín y Guadalope, donde se podrán superar los 50 litros por metro cuadrado hasta el miércoles incluido de forma local. En el resto, en promedio, no se espera que los chubascos superen los 30 litros por metros cuadrado en estos próximos tres días. Las temperaturas experimentarán pocos cambios o descenderán ligeramente.

Este fin de semana se han producido chubascos tormentosos, localmente muy fuertes, en especial en las cuencas del Zidacos, Irati, Esca, Onsella y Arbas, con cantidades que han superado los 50 litros por metro cuadrado en muchos casos. Al este y oeste de estas zonas se han producido también chubascos tormentosos, aunque de mucha menor virulencia.

En las últimas horas se están produciendo chubascos tormentosos por el centro y por el Pirineo central y oriental y, aunque son de carácter fuertes, no son tan extensas como las del sábado.

CRECIDAS

Las precipitaciones registradas han dado lugar a crecidas súbitas e importantes de caudal en las zonas ya nombradas, destacando las del Esca, Onsella y Arba de Riguel, entre otras. Algunas de éstas han tenido carácter extraordinario y han producido cortes en carreteras e pequeñas inundaciones.

En el resto de la cuenca las lluvias no han tenido relevancia como para variar, de forma reseñable, el caudal circulante por los principales ríos de la cuenca del Ebro, por lo que se mantiene en ellos la tendencia estable o ligeramente descendente.

En las cuencas del Pirineo siguen activos los procesos de fusión nival, con los típicos ciclos diarios y con caudales que cada día superan ligeramente los de la jornada anterior. El caudal circulante por el Ebro medio ha alcanzado los 500 metros cúbicos por segundo, mientras que en el tramo bajo los caudales rondan los 400 metros cúbicos por segundo.

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