Según ha informado a Europa Press el propio afectado, Enrique López, los vecinos, que están agrupados en la plataforma Salvemos Vilaboa, mantienen la vigilancia en las proximidades de la casa por si se aproxima maquinaria pesada.

Así las cosas, la demolición estaba prevista para este lunes, y desde entonces "pueden -ir- cualquier día" a derribarla, incluso de madrugada. "Ayer no vinieron, hoy tampoco y tampoco recibimos comunicación, seguiremos esperando", ha puntualizado.

La orden de derribo de la Aplu es consecuencia de una sentencia del año 2009, que este vecino considera que ya "está caducada, porque pasaron nueve años", y que afecta a su vivienda por encontrarse dentro de un perímetro de 100 metros de distancia respecto al mar, concretamente a 80 metros.

En este orden de cosas, espera que al menos se suspenda el derribo hasta que se tramite el Plan General de Ordenación del municipio, que legalizaría su situación y ya está aprobado de forma provisional aunque "la Xunta lo está ralentizando" al pedir "aclaraciones continuas".

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