Paula Quinteiro y Luís Villares, en una foto de archivo de En Marea
Paula Quinteiro y Luís Villares, en una foto de archivo de En Marea EN MAREA - Archivo

En Marea celebra esta semana una consulta no vinculante promovida desde la dirección rupturista, que pretende que los inscritos fijen la "opinión política" de la organización sobre el caso de Paula Quinteiro, la diputada que el pasado 18 de marzo se vio envuelta en un incidente con una patrulla de la policía de Santiago que realizaba un control tras una denuncia por vandalismo.

El caso de la diputada ha reavivado la división interna que atraviesa En Marea desde hace más de un año, surgida tras las elecciones a los órganos de dirección del partido instrumental. Desde entonces, un sector crítico se mantiene enfrentado con la dirección que encabeza Luís Villares, quien pactó con listas (promovidas por Cerna y una parte de Anova) ajenas a la candidatura de consenso que él mismo lideraba para reforzar su liderazgo en el partido instrumental.

Los casi 2.400 inscritos con los que cuenta En Marea en la actualidad están llamados a participar en una votación que emitirá una "opinión política" no vinculante acerca de la continuidad en el Pazo do Hórreo de Quinteiro, sobre quien recae la decisión definitiva de renunciar o no a su acta. Las votaciones tendrán lugar entre las 10,00 horas del 22 de mayo y las 22,00 horas del día 23. Los resultados se harán públicos al día siguiente.

Los órganos de dirección (coordinadora y el Consello das Mareas, controlados por afines a Villares) quieren que sean los inscritos quienes fuercen a presentar su dimisión a la diputada, que cuenta con el respaldo para continuar en el Pazo do Hórreo de una amplia mayoría de sus compañeros en el Grupo Parlamentario y del citado sector crítico, que llama ahora a no participar en una consulta que consideran "ilegítima" y que contradice los reglamentos del partido instrumental.

De hecho, personas del Consello das Mareas próximas a Quinteiro

trataron de paralizar dicha consulta porque consideran que no ofrece "garantías" de defensa para la implicada. Finalmente, la Comisión de Garantías, reunida el pasado lunes, avaló la convocatoria de la consulta que, en todo caso, no tendrá carácter vinculante y solo servirá para fijar un posicionamiento como organización.

Con todo, Paula Quinteiro ya ha avanzado que desoirá el veredicto de las bases, pues mantiene que la intención de la dirección de En Marea es disfrazar de consulta lo que, a su entender, es en realidad un procedimiento de revocación de cargo "encubierto". Este proceso implicaría la convocatoria de un plenario, pero se trata de un extremo que, por el momento, no se plantea la cúpula del partido instrumental.

Quinteiro reitera que no tiene "ningún motivo" para presentar su dimisión y que su renuncia supondría "una derrota colectiva" para el conjunto del espacio rupturista que "solo beneficiaría" al PP. Además, acusa a los sectores de En Marea partidarios de su marcha de someterla a "una situación de indefensión" basada en un "relato sesgado" en el que se ha empleado "información errónea" contra ella sobre los incidentes en los que se vio envuelta.

INCIDENTES

En la madrugada del 18 de marzo, horas después del plenario que En Marea celebró en la Facultade de Ciencias Económicas y en el que no participó el grupo crítico con la dirección, Paula Quinteiro se vio envuelta en un incidente con la policía de Santiago que realizaba un control por una denuncia por vandalismo.

Según recoge el atestado policial, Quinteiro se identificó como diputada y "dificultó" las tareas de identificación de una de las personas que la acompañaban. La parlamentaria niega haber estado implicada en los actos de vandalismo y asegura que su intención fue en todo momento "mediar" en un episodio en el que uno de los agentes mantenía una actitud "desproporcionada" hacia otra persona.

Lo sucedido transcendió días después y provocó una tensa situación en el Grupo Parlamentario, que acabó por respaldar la continuidad de Quinteiro en el Pazo do Hórreo. Sin embargo, primero la Coordinadora (que equivale a la ejecutiva de un partido clásico) y días más tarde el Consello das Mareas (órgano máximo de dirección entre plenarios) sí se posicionaron a favor de que la diputada renunciase a su acta, ya que entienden que Quinteiro vulneró el código ético al emplear su condición de representante público en una situación personal.

La propia Quinteiro compareció ante el Consello para explicar lo sucedido en una reunión en la que, ya con la diputada fuera de la sala, el grupo crítico (que llevaba meses sin participar en las reuniones de este órgano) abandonó el lugar denunciando que algunos de los representantes del sector oficial habían proferido ataques personales contra la parlamentaria.

En dicha reunión, el Consello das Mareas aprobó una resolución que pedía la dimisión de la diputada. Días más tarde, el Grupo Parlamentario (donde Podemos, partido al que pertenece Quinteiro, tiene siete representantes de los 14 diputados de En Marea) volvía a reunirse y, tras más de ocho horas de encuentro, acordaba desoír el dictamen del órgano político y respaldar la continuidad de Quinteiro en la Cámara, apostando por la apertura de un expendiente informativo.

El portavoz orgánico y parlamentario de En Marea, Luís Villares, y los diputados Davide Rodríguez (Anova) y Paula Vázquez Verao (Cerna) -todos ellos miembros del Consello y afines a Villares- fueron los únicos que no votaron a favor de que Quinteiro siguiese como diputada, aunque con distinto sentido de voto.

Una semana más tarde, Luís Villares rompió el silencio público que mantenía desde el estallido de la polémica. Lo hizo en sede parlamentaria y a título personal (no como portavoz, remarcó) para pedir la dimisión de Quinteiro; emplazarla a actuar con "responsabilidad" y "madurez", y abrir la puerta a la celebración de la consulta que, finalmente, fue convocada dos meses después.

DIVISIÓN DE CRITERIOS

Así las cosas, ante la diferencia de opinión que mantienen el Grupo Parlamentario y los órganos políticos de En Marea ante el futuro de Quinteiro; la dirección pretende que sean las bases quienes fijen la "opinión política" sobre este asunto, ya que entienden que las personas inscritas constituyen el "tronco común" que comparten los órganos de representación y políticos del partido instrumental -elegidos ambos en sendas elecciones primarias-; y, por tanto, son las bases quien tiene la "legitimidad" para resolver la divergencia que pudiese existir sobre un determinado asunto.

No obstante, en una entrevista concedida a Europa Press, Paula Quinteiro invitó a la dirección de En Marea a "reflexionar" sobre los censos que votaron en dichos procesos de elección. En las primarias para la elaboración de las listas de las autonómicas de 2016 participaron unas 11.000 personas, mientras que en las elecciones internas para los órganos políticos, lo hicieron unas 3.000; si bien en las primeras se incluyó en el censo, gracias a un pacto, a buena parte de los inscritos de inscritos de Podemos Galicia.

CONSULTA

Así las cosas, las bases de En Marea deberán contestar "sí" o "no" a la siguiente pregunta: "¿Consideras que Paula Quinteiro debe dimitir de su cargo como diputada del Parlamento gallego por el uso de su acta de diputada para un asunto particular?".

Transcurridos tres meses desde el inicio de un caso que ha revuelto las aguas de En Marea, la previsible permanencia de Quinteiro en la Cámara independientemente del resultado abrirá una nueva etapa de incertidumbre en el universo rupturista a poco menos de un año para la celebración de las elecciones municipales, en las que las 'mareas' se juegan mantener y tratar de agrandar el espacio que se ganaron en el mapa político gallego hace tres años.

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