Más de 300 familias utilizan los puntos de encuentro de la comunidad, unos centros que actúan de mediadores entre padres separados, y con conflictos, para cumplir el régimen de visitas. Y la demanda es, según las fuentes consultadas, cada vez mayor.
 
Los padres y las madres acuden a estos centros, espacios neutrales, a recoger a sus hijos cuando les toca visita. Además, los psicólogos, trabajadores sociales y abogados apoyan y orientan a los afectados.
 
En Aragón existen seis centros de este tipo. La asociación Punto de Encuentro Familiar de Aragón, que se creó en 2002, tiene sedes en Zaragoza (Don Juan de Aragón, 21), Huesca y Jaca. Esta asociación, que apenas recibe fondos públicos, ve peligrar su permanencia.
 
El Servicio de Punto de Encuentro Familiar –que empezó a funcionar el año pasado y está subvencionado por la DGA– cuenta con sedes en Zaragoza (Jarque de Moncayo, 23), Huesca y Teruel.
 
Entre los dos servicios han realizado ya 1.600 intervenciones este año y notan que la demanda aumenta.
 
Las familias llegan a los centros remitidas por los jueces. «Derivamos a las parejas que no se pueden ni ver y cuya falta de comunicación perjudica al niño», explica Francisco Javier Forcada, juez de familia. En ocasiones son los propios padres los que solicitan al juez este servicio.
 
Los tribunales penales también les envían a personas con órdenes de alejamiento por malos tratos.
 
«En Zaragoza hay dos puntos de encuentro, pero tendría cabida alguno más», señala el juez.
 
3 preguntas sobre...
 
Los puntos de encuentro
 
1¿Qué son? Un recurso gratuito y neutral que facilita el encuentro entre los menores y sus familias cuando existe una separación conflictiva.
 
2¿Cómo se accede a ellos? Por lo general, por vía judicial o derivados de otras entidades sociales. En el Servicio de Encuentro Familiar se puede pedir cita en el 976 766 060, y el teléfono del PEFA es el 976 204 892.
 
3¿Cómo funcionan? Se conciertan citas para posibilitar el encuentro del padre/madre que no tiene la custodia y su familia con el menor. Algunas visitas son supervisadas por personal del centro para garantizar la integridad física y psíquica de los menores.