Al detenido se le acusa de ser el presunto autor de 40 robos con fuerza en el interior de otros tantos vehículos estacionados en calles de la capital.

Los hechos se sucedieron a lo largo de tres semanas, de madrugada, y en todos los casos seguía el mismo procedimiento y proximidad geográfica, por lo que desde el principio los agentes de la Policía sospecharon de que los robos eran cometidos por la misma persona.

Durante el tiempo en que el hombre permanecía bajo custodia policial no se producían robos.

Para prevenir la reiteración de los hechos, la Policía Nacional estableció un dispositivo específico de vigilancia, fruto del cual se le logró detener en dos ocasiones más, la segunda de ellas 'in fraganti' cuando se encontraba en el interior de uno de los coches forzados.

La investigación posterior ha permitido recuperar numerosos objetos sustraídos del interior de los coches que el detenido aún conservaba en su poder, sobre todo gafas de sol y dispositivos electrónicos.

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