El fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt junto a la imagen ganadora del concurso de foto periodismo World Press Photo 2018, de su autoría.
El fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt junto a la imagen ganadora del concurso de foto periodismo World Press Photo 2018, de su autoría. MARINA LOPERENA

Directo, locuaz, llano. El discurso en las distancias cortas del ganador del concurso World Press Photo 2018, el fotógrafo venezolano de la Agencia France-Presse Ronaldo Schemidt (Caracas, 1971), se asemeja al de una ráfaga fotográfica. Con una, y mucho valor, el bregado foto periodista que trabaja en México desde hace 18 años captó el momento en que un manifestante venezolano, José Víctor Salazar, se prendió en llamas al usarse una moto como bomba molotov. Su foto premiada, Crisis Venezolana, la tomó el 3 de mayo de 2017. Mañana hará un año.

Cuando hizo la foto no debía ser del todo consciente de lo que estaba sucediendo. Tuvo que recibir un gran impacto cuando la vio.
Creo que sois las primeras personas que entienden eso al preguntarme por aquel momento, porque hay gente que me dice ¿Qué sentiste cuando hacías la foto? Y si tienes un poco de conciencia sobre nuestro trabajo entenderás que fueron solo 14 segundos, de los cuales, durante varios de ellos estaba de espaldas a lo que pasaba porque yo me retiraba de la escena sabiendo que se estaba poniendo muy peligrosa.

¿Cómo recuerda lo sucedido?
Entonces explota la moto, me doy la vuelta, hago esta secuencia de fotos y lo que sí que tengo claro es que en esos momentos he de mantenerme, por lo que nunca dejé la cámara, porque tienes grandes posibilidades de que salga algo. Pero no sabía qué estaba pasando, lo único que sentía era una gran llamarada y nisiquiera veía porque llevaba una máscara antigás y la cámara de fotos no iba pegada a mi como cuando no llevas nada en la cara. Cuando todo pasa y miro en la cámara es cuando realmente tomo conciencia de lo fuerte que era la escena. Lo veía y no me lo podía creer. Debo tener como 12 o 15 fotos seguidas en las que primero aparece la llamarada, luego él, y yo lo sigo. Me impresionó que él se parara en medio del shock que tenía tras ser apagado, y se fuera caminando como si nada. Creo que todos tuvimos la esperanza de que no le hubiera pasado gran cosa. Después me enteré de que se había quemado el 70% del cuerpo, que había pasado por más de 25 operaciones y que no quiere ver la foto ni recordar lo que pasó.

¿Es lo más duro que ha visto?
No. Una vez presencié, de estudiante, cómo dos personas se quemaban en un accidente de tráfico. Fui a ayudar con un extintor pero no funcionaba. En México me tocó cubrir un incendio en una guardería. Aunque trato de limpiar mi mente cuando acabo con estas coberturas hay situaciones que se te quedan grabadas porque es difícil no sentirse involucrado con el sufrimiento humano.

¿Las agencias o medios le suelen pedir más temas de drama que de paz?
No. Creo que están para decir las cosas que ciertos poderes no quieren que se sepan. Estamos para desenmascarar realidades que no suelen ser bonitas. La gente ha asumido que vamos a mostrar las malas historias pero si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a decir? Si no lo contamos va a pasar igual. Lo bueno es que la gente lo sepa y que se pueden tomar medidas. Estamos en la calle contando historias y uno no quiere ganar un premio con una tragedia. Pero una foto no es algo trivial, es algo fuerte y profundo y con esta exposición (World Press Photo, que se puede visitar en el museo CCCB de Barcelona hasta el 27 de mayo) la gente pone los pies en la tierra.

¿Conoce a mujeres foto periodistas? A esta edición del concurso solo se presentó un 16%.
Conozco a muchas y muy buenas. No sé por qué no se promueven lo suficiente porque a las cinco o seis de Caracas que yo conozco tienen trabajos excepcionales y son 10 veces más valientes que cualquier hombre que esté allá. Son mujeres menores de 30 años con un gran valor de meterse en medio de los gases y de las piedras. Y eso me encanta porque rompe el tabú de que este es un trabajo de hombres. Ellas siguen allá con ánimo y sin tanta protección. Yo llevo mucha.

¿El smartphone y su uso masivo puede acabar con el foto periodismo?
Mucha gente desde hace años afirma que el foto periodismo está muerto y que cualquiera puede ser foto periodista porque tiene un móvil con cámara y eso me parece un discurso totalmente vacío. El foto periodismo sigue más vivo que nunca y lo hacen posible foto periodistas con ética, dedicación, respeto, responsabilidad, calidad y compromiso. Que tú hagas una foto de un accidente con tu móvil porque pasabas por allí no es periodismo. Es contar la historia, involucrarse, escuchar a las partes y a la gente y explicar las consecuencias.

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