Vista de la obra 'Anónimos' de Alicia Martín
Vista de la obra 'Anónimos' de Alicia Martín en el Salón de baile, sala 12, del Museo Lázaro Galdiano © Pablo Linés PABLO LINÉS

A una semana para su clausura (el domingo 6 de mayo) más de 25.000 personas ya han visitado Reinterpretada IV. Archivo 113, el proyecto desarrollado por la artista Alicia Martín (Madrid, 1964) para el Museo Lázaro Galdiano y que se inspira en la propia colección de éste para su creación.

El origen de Reinterpretada se remonta a 2014 cuando su comisario, Rafael Doctor Roncero, idea una serie de exposiciones donde artistas contemporáneos españoles deben acercarse a la amplia colección del museo. Por el momento, ya han participado Enrique Marty, Santiago Ydáñez y Jorge Galindo, sumándose este 2018 la artista madrileña.

El título de la exposición Archivo 113, hace referencia al expediente que fue asignado por la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) en 1939 a los bienes que formaban la colección de arte de José Lázaro Galdiano. La colección fue expropiada al inicio de la Guerra Civil y este expediente, que se encuentra en la actualidad en el Instituto del Patrimonio Cultural de España, contiene la mayoría de las actas de devolución de las obras.

"La documentación conservada en el Expediente 113 se aproxima a la historia más cercana de la creación del Museo Lázaro Galdiano, es como el inventario previo que permite que esta institución exista como tal", comenta Carmen Espinosa, la conservadora jefe del museo.

Tomando este expediente como fuente de inspiración, Martín presenta 25 piezas que recorren el jardín y varias salas del museo y reinterpretan algunas de las obras incluidas en él como El Salvador adolescente (1490-1495) atribuido a Giovanni Antonio Boltraffio, el Niño de Pasión de la escuela sevillana del siglo XVII o Los disciplantes, atribuido a Goya.

La propia artista lo describe así: "reinterpretar esta Colección es un ejercicio individual, semejante al de subrayar; hay que elegir y optar por unas cuantas piezas con las que te identificas, que en mi caso han sido algunos objetos suntuarios, la pintura de los Disciplinantes o la enigmática tabla del Salvador adolescente, atribuida a Giovanni Antonio Boltraffio, que es la imagen de esta exposición".

Los libros como materia prima

Partiendo de estas obras y de sus inseparables libros como materia prima esencial y fundamental, Martín crea las esculturas que dan forma a esta exposición. Entre ellas, destaca una con forma esférica, Anónimos, creada con más de un millar de libros donados por los ciudadanos y diversas instituciones públicas y privadas, entre ellas, una treintena de Bibliotecas madrileñas.

Para la artista los libros son centenarios vehículos transmisores de cultura, son universales y cotidianos, y por su poderosa carga simbólica se han convertido en la base de algunas de sus piezas más impactantes y recordadas. Una de las más conocidas es Biografías, un torrente de libros saliendo por una ventana, que desde su instalación en Casa de América en 2005 ha recorrido varios países. 

La identidad, abordada en la serie de collages Retrato de artista, es otro de los ejes de Archivo 113. Realizados a partir de catálogos de colecciones de arte contemporáneo plegados a golpes sobre sí mismos, atornillados, formando un volumen único y compacto que retrata la identidad no individual, sino colectiva, constituyen un retrato de retratos que comparte espacio con la estupenda galería de los reunidos por José Lázaro.

La muestra se completa con Monólogos, una serie de fotografías donde unas manos desgarran un libro, una metáfora de la adicción actual por las imágenes en detrimento de la cultura escrita.