Los hechos se produjeron en la mañana del 24 de marzo del año pasado cuando el hombre, que vivía en la vivienda en régimen de alquiler desde 2013, "guiado del ánimo de prenderle fuego, y a sabiendas del riesgo que con tal actuación generaba para el resto de vecinos del inmueble que se encontraban en sus viviendas, cerró todas las ventanas del piso".

Después, según el escrito de calificación, "colocó una bombona de butano en la cocina a la que cortó la manguera de conexión, dejando que el gas saliera hacia el exterior".

También dejó encendidas, en el salón, situado en el extremo opuesto a la cocina, una estufa eléctrica y, en un cajón de un mueble abierto, una vela de cera, "con el fin de que, cuando el gas butano descendiese a ras de suelo y entrase en contacto con los elementos incandescentes, se produjese una explosión".

Posteriormente, abandonó el lugar para no ser alcanzado por la deflagración, que finalmente no llegó a producirse por la intervención de los Bomberos del ayuntamiento de Ferrol.

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