Dependientes
Personas dependientes. ARCHIVO

Los 10.300 madrileños con un nivel de dependencia máximo (grandes dependientes) llevan un año esperando las ayudas estatales y lo seguirán haciendo por la lentitud administrativa en la región, de las más retrasadas en aplicar la ley, junto con Valencia. Navarros, andaluces o riojanos ya las reciben.

Desde que entró en vigor la Ley de Dependencia (en diciembre de 2006), 16.000 personas han pedido las ayudas, pero la Comunidad tardó un año en evaluar las solicitudes. Según la Consejería de Asuntos Sociales, que gestiona las ayudas, el retraso se debió a la falta de una firma del Ministerio de Trabajo; el Gobierno habla de «intereses políticos».

"Yo estoy sola y tengo que trabajar, no tengo tiempo para andar haciendo solicitudes".

Desde diciembre se ha evaluado a 12.000 personas, de las que 10.300 son grandes dependientes (el 64% de los solicitantes), pero un mes después nadie ha visto las ayudas. «Una vez baremados, deberían recibir los servicios de inmediato», critica el Ministerio. La Comunidad está «a la espera de que el Gobierno central nos dé el dinero».

Luis Redondo, trabajador social de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Afal), culpa al "colapso administrativo". Según el presidente de la asociación de discapacitados Famma, Javier Font, «el afectado paga el pato del desacuerdo entre los políticos».

Residencias y cuidadores sociales

La Ley de Dependencia concede ayudas económicas a los afectados, aunque «da prioridad a la prestación de servicios, como el ingreso en residencias y centros de día o la asignación de cuidadores a domicilio», según el Ministerio. Los grandes dependientes (el mayor nivel) son los primeros en recibir la prestación (780 euros como máximo), y a lo largo de 2008 se abrirá el plazo para que la pidan los dependientes de menor grado. La ley convierte la asistencia al dependiente en un derecho, por lo que «el retraso en su aplicación puede llevarse a los tribunales».

Cuida a dos personas mayores

María Huélamo. Esteticista, 50 años. «Sólo me dicen que va para largo»

María compagina sus dos trabajos con los cuidados a su madre, con alzhéimer, y a su tía, con demencia. A esta odisea ahora añade el ajetreo de «tener que luchar con la Comunidad para que me den las ayudas que necesito para ir más relajada». Esta mujer solicitó la ayuda para su madre y los asistentes sociales fueron a valorar su situación, «pero sólo me dijeron que hay muchas solicitudes y que va para largo». Sin embargo, no puede esperar: «Mi madre está totalmente dependiente, con una infección incluso; cuando vayan a llegar las ayudas, quizá ella ya no esté».

«Yo estoy sola y tengo que trabajar, no tengo tiempo para andar haciendo solicitudes. Tengo dos trabajos para poder pagar los 1.400 euros de la residencia de mi madre. Voy a verla y luego a casa de mi tía para darle de comer. Esto está deteriorando mi salud; estoy en tratamiento antidepresivo», confiesa María. Por todo ello, «cada vez que anuncian las ayudas me indigno por la desidia de la Comunidad; es mentira, todo esto es un engaño. No ven que hay personas detrás», denuncia.