La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ourense celebra entre este martes y jueves, del 3 al 5 de abril, un juicio a los seis acusados de intento de homicidio por un tiroteo a las puertas del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) en la noche del 15 de mayo de 2016.

En su escrito, Fiscalía pide penas de cárcel entre los 10 y los 13 años por delitos de homicidio, desórdenes públicos, tenencia ilícita de armas, atentado y amenazas.

Según la fiscala, los acusados se dirigieron al hospital con el objetivo de "acabar con la vida de E.M.J. y de cualquier persona de su familia que se interpusiera en la consecución de su planeado propósito", debido a que E.M.J. acudió al CHUO para llevar a la hija y hermana de los acusados en avanzado estado de gestación.

Uno de los acusados, A.G.M, se bajó de un coche a las 23,30 horas del 15 de mayo de 2016 en la rotonda de entrada al hospital acompañado de sus hijos -también acusados-, D.G.B. y M.G.B. Los tres comenzaron a disparar con escopetas semiautomáticas -para las que no tenían licencia- a unos 20 metros de E.M.J., que se encontraba en la puerta de acceso del hospital.

TIROTEO

En el tiroteo resultó herido E.M.J. en la cabeza, hombro derecho y cuello, así como su hijo F.M.G. -que fue alcanzado en espalda y pierna derecha-, el cual se encontraba en el lugar aparcando la furgoneta propiedad de su padre. Ambos se arrastraron por el suelo escondiéndose detrás de un Seat León, que también recibió impactos.

Los acusados, "lejos de deponer su actitud", continuaron "disparando de forma indiscriminada" contra la entrada del hospital, en donde la gente "se encontraba atemorizada" y llegó a poner una máquina expendedora en la entrada para evitar males mayores. En total, se recogieron 12 casquillos en el lugar, además de los impactos en la puerta y fachada del CHUO -con daños por más de 2.600 euros-.

Finalmente, los atacantes solo cesaron en su propósito "ante la presencia en el lugar de los vigilantes de seguridad", que se dirigieeron a ellos. Tras esto, los acusados huyeron del lugar y fueron detenidos horas después mientras intentaban esconder las armas en la plaza San Cosme de Ourense.

Además de estos tres acusados, hasta el hospital acudieron otros tres -D.G.M. y sus hijos R.G.M y MQ.G.M-, quienes también dispararon con sus escopetas el lugar. Al ser interceptados por uno de los vigilantes, D.G.M. lo encañona y le dice "si no te apartas te parto por la mitad". Después de que el trabajador de seguridad le emplazase a deponer el arma, los tres volvieron a un coche y prosiguieron con los disparos mientras se marchaban del hospital.

Para los acusados se pide también una indemnización de 1.500 euros por lesiones tanto para E.M.J. como para F.M.G, así como más de 1.000 euros para el Sergas por gastos médicos, 2.649 euros por los desperfectos en el CHUO, así como más de 800 euros por daños en vehículos estacionados en el lugar.

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