Keith Raniere
Keith Raniere, líder y fundador de la secta Nxivm, durante una entrevista. Keith Raniere Conversations / YouTube

El líder de la secta Nxivm, Keith Raniere, acusado de tráfico sexual y explotación bajo esclavitud, se negó este martes a declarar ante un juez federal de Fort Worth (Texas, EE UU), por lo que el magistrado Jefferey Cureton decidió que siga en prisión y sea enviado al estado de Nueva York para continuar allí el juicio.

Según medios locales, Raniere, de 57 años, declinó hacer comentarios en los cuatro minutos que duró la vista y su abogado tampoco puso ninguna objeción a su nueva extradición a Nueva York.

Este lunes las autoridades mexicanas arrestaron al sospechoso en una lujosa villa a las afueras de Puerto Vallarta, en el occidental estado mexicano de Jalisco, y lo enviaron a Texas para que sea juzgado por tráfico sexual y por someter a otras personas a trabajo esclavo.

Ante su previsible regreso a Nueva York, los fiscales presentaron un escrito al juez del distrito neoyorquino Steven Gold, requiriendo una orden de detención permanente.

Los letrados federales consideran elevado el riesgo de fuga de Raniere debido a "los enormes recursos de los que dispone", además del peligro que supone para la comunidad su libertad.

Estafa piramidal y siervas sexuales

En 1998, este supuesto gurú de la motivación personal creó la organización "Programas Ejecutivos de Éxito" (ESP, por sus siglas en inglés), a través de la cual impartía talleres de cinco días por los que cobraba hasta 5.000 dólares.

Cinco años más tarde fundó Nxivm, con sede en Albany (Nueva York), pero con centros operativos por todo Estados Unidos, México, Canadá y varios países del resto de América. Su estructura se basa en un esquema de estafa piramidal, en la que además de pagar el curso inicial, a los asistentes se les obliga a tomar clases adicionales a mayor precio y se les incita a reclutar a otras personas para "ascender" dentro de los rangos de Nxivm y así obtener privilegios.

La historia dio un giro aún más oscuro cuando en el año 2015, Raniere formó una sociedad secreta dentro de Nxivm llamada "DOS", cuyo significado sería "Amo de las compañeras obedientes" o "El voto", y transformó en sus esclavas sexuales a mujeres que eran forzadas a realizar tareas domésticas y marcadas a fuego en su zona pélvica con las iniciales del líder, según la acusación.

DOS operaba con una veintena de individuos que debían "reclutar sus propios esclavos" para convertirse en "maestros", marcar a las mujeres con sus iniciales, y ascender en la organización para aprovecharse de los esclavos de otros integrantes. La condición previa para unirse era aportar ciertas "garantías" de compromiso, entre las que incluían información comprometida sobre amigos y familiares, fotografías de desnudos y derechos sobre las pertenencias del reclutado, información con las que luego se extorsionaba a las víctimas.

"Vanguardia" era el único hombre en DOS, el resto eran mujeres que provenían de Nxivm y a las que se convencía para participar en esta dudosa actividad, argumentando que ésta "era una organización para empoderar a las mujeres y erradicar las debilidades del programa de estudios". Sin embargo, Raniere siempre se situaba en la cúspide de la pirámide, por lo que finalmente todas debían actuar como sus siervas.

"Repugnante abuso de poder"

El subdirector adjunto de la oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Nueva York, William F. Sweeney Jr., consideró estos hechos como "un repugnante abuso de poder" y un acto "denigrante" hacia las mujeres.

"Estamos poniendo fin a esta tortura hoy, estos son crímenes graves contra la humanidad, no solo son impactantes, sino desconcertantes por decirlo de forma suave", manifestó el agente.

El caso fue destapado por The New York Times, que en octubre de 2017 publicó un artículo con el testimonio de dos mujeres que consiguieron huir de la secta, a la que se calcula que fueron captadas cerca de 16.000 personas.

El diario involucró en el caso a uno de los hijos del expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Emiliano Salinas, a quien identificaba como uno de los supuestos líderes del capítulo mexicano de ESP. En su día, Salinas hijo desmintió todas estas acusaciones y este lunes, con la detención de Raniere, emitió un comunicado en el que expresó su "confianza" en que las autoridades estadounidenses ratifiquen a corto plazo "la inocencia" de su líder.

Por su parte, Keith Raniere escribió en una carta que su grupo simplemente se dedica a la motivación personal y señaló que las acusaciones le "inquietan mucho", puesto que "la no violencia es uno de los valores más importantes" para él.

El Departamento de Justicia informó en un comunicado de que si finalmente es declarado culpable de estos cargos, la sanción mínima a la que se enfrenta es de 15 años de prisión y de que incluso puede ser condenado a cadena perpetua.