Ambos técnicos, al igual que otras dos personas que les suceden, comparecen en calidad de testigos, a petición de varias de las partes personadas en la causa, que instruye el juez Andrés Lago, titular del juzgado de instrucción número 3 de Santiago.

El primero de ello, un técnico de Thales, según las fuentes consultadas, ha cifrado en un 19% el recorte en el presupuesto que supuso el cambio de proyecto, que implicó disminuir en unos kilómetros el despliegue del sistema de control continuo de la velocidad, conocido como ERTMS.

El segundo, de Dimetronic, ha alegado que los técnicos "no analizan curvas", sino velocidades, ante lo que ha sido interrogado por el fiscal por si no cree que pasar de 200 a 80 kilómetros por hora (como hacía que hacer en A Grandeira, donde se produjo el siniestro) es un cambio significativo de velocidad.

Las comparecencias han comenzado con media hora de retraso y en un contexto de huelga de los funcionarios de justicia. Sobre las 12,40 horas, el juez, terminadas las dos primeras declaraciones, ha pedido un receso a los abogados para atender un caso de violencia de género. En torno a las 13,30 horas se ha retomado la vista.

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