Presentación del balance sobre el mercado laboral gallego en 2017 por la CIG
Presentación del balance sobre el mercado laboral gallego en 2017 por la CIG EUROPA PRESS

La población activa menor de 40 años en Galicia se redujo a la mitad desde 2009, lo que equivale a un descenso de 175.300 personas en ocho años y una pérdida de activos de cerca de 69.900 trabajadores en edad laboral en el año 2017.

Así se recoge en el estudio presentado este martes por el gabinete técnico de la CIG, sobre el mercado laboral gallego en 2017, en el que también se refleja una reducción de la población gallega de más de 16 años en 51.300 personas desde el 2008 y en 7.900 personas en 2017, tendencia que permanecerá a la baja según concluye este informe.

La responsable del gabinete técnico de la CIG, Natividad López Gromaz, ha considerado que en estas cifras influye el "saldo vegetativo negativo" de Galicia, porque "desde hace años hay mayor número de muertes que de nacimientos"; y el "saldo migratorio negativo", ya que la crisis de 2008 "destruyó mucho empleo" y "miles de gallegos emigraron para buscar trabajo en el exterior", como "en épocas pasadas".

Asimismo, por lo que respecta a la pérdida de población activa, también debida en gran medida a la emigración, López Gromaz ha advertido de que es uno de los indicadores "más preocupantes" que se extraen del informe, ya que "del paro se puede salir", pero "de la emigración es más difícil volver".

Así, hasta el año 2012, el estudio de la CIG refleja que la población activa se mantuvo estable y, a partir de ese momento, descendió "fuertemente", al registrarse en 2017 un total de 69.400 activos menos que en 2012, lo que equivale a una pérdida del 5,2% de población activa.

La explicación que ha aportado la resposable del gabinete técnico del sindicato sobre esta cifra es que hasta el año 2012 los trabajadores "esperaron a ver si la situación económica se revertía y volvía a aumentar el empleo".

Sin embargo, como ha apuntado López Gromaz, al ver que la crisis laboral continuaba, "la gente emigró", sobre todo los menores de 40 años, entre los que la población activa se redujo a la mitad desde el año 2009, con un descenso de 175.300 personas y una pérdida de activos de casi 69.000 personas. En la actualidad la población activa menor de 40 años representa el 19%, según los datos presentados por el sindicato.

Además, en el año 2012 también se aprobó una reforma laboral "muy lesiva" para la clase trabajadora, tal y como se recoge en el balance laboral, con la "deterioración de las condiciones laborales" de los trabajadores. Ante esta situación de destrucción de empleo, López Gromaz ha explicado que "la emigración permanece como una opción muy presente".

CRECE EL EMPLEO Y EMPEORAN SUS CONDICIONES

Por lo que respecta a la población ocupada, el balance presentado por la CIG refleja que por tercer año consecutivo esta aumentó en Galicia, pero que en 2017, el crecimiento fue del 1,2%, lo que supone un punto menos que en 2016 -aumento de población ocupada del 2,2%-. En términos absolutos, este porcentaje equivale a 12.400 personas ocupadas más.

Sobre este parámetro, la responsable del gabinete técnico del sindicato ha añadido que, pese a que "se mantiene el mismo número de personas ocupadas que en 2012", la última reforma laboral aplicada -decreto ley de reformas urgentes sobre el mercado laboral aprobado por el Partido Popular en 2012- conlleva "un deterioro muy grande de las condiciones laborales" que afecta también a los ingresos.

El análisis de población ocupada por sexo, pone de manifiesto un aumento mayor de la misma entre las mujeres, ya que la mayor parte de la destrucción de empleo se produjo en la industria y la construcción, sectores "muy masculinizados", según ha indicado López Gromaz.

Así, con respecto a 2008, el estudio concluye una diferencia de 148.500 personas ocupadas menos. En concreto, 121.000 hombres y 27.000 mujeres. Asimismo, por lo que respecta a la creación de empleo en 2017, se evidencia también esa diferencia entre hombres y mujeres, con 2.200 puestos nuevos entre los primeros y 9.700 entre las segundas.

En los "sectores feminizados", pese a haber aumentado el empleo, López Gromaz ha señalado que se trata de trabajos "muy mal pagados", en puestos de servicios sociales u hostelería. Con todo, el informe manifiesta que para volver a los niveles de ocupación del 2008 sería necesario que pasasen 15 años con el ritmo de crecimiento actual.

LOS MÁS JÓVENES SON LOS MÁS AFECTADOS

Por otra parte, en cuanto a sectores de edad, el balance anual del mercado laboral muestra que los más jóvenes son los más afectados por la destrucción de empleo, ya que en el último año 7.000 menores de 35 años siguieron perdiendo empleo, y este grupo de edad pasó de representar el 33,4% de los ocupados en 2009 al 23,1% en 2017, diez puntos menos.

Esta pérdida afectó al sector privado, pero cada vez afecta más al público, según refleja el informe presentado por la CIG, con un descenso de 1.100 puestos. Con respecto al 2009, se mantienen 61.800 asalariados menos en el sector privado que en el público.

En este sentido, también aumenta la temporalidad, situada en el 24% en 2017, dos puntos más en tan solo un año, ya que en 2016 estaba en un 22%,3%. Por su parte, en el sector privado esta se dispara en 2017 hasta una tasa de temporalidad del 27%.

Por grupos de edad, entre los menores de 35 años, la temporalidad es del 52% y López Gramaz ha apuntado que "casi todo el empleo es a jornada parcial", ya que cada vez "hay menos personas que trabajan a jornada completa", con contratos de "muy escasa" duración, con "mucha rotación".

Así, pese a que se creó un millón de contratos (en el último año), el 35% de ellos no llegan a una semana. Además, el 33% de ellos son de duración indeterminada. Y los contratos de más de un año de duración se redujeron en el último año de un 0,5% a un 0,4%.

VALORACIÓN DEL SINDICATO

Este panorama, según el secretario confederal de empleo e industria de la CIG, Francisco Xavier Cartelle, ha sido denunciado por el sindicato desde hace años, por considerarlo una consecuencia de las reformas laborales del Partido Socialista -con la reforma de medidas urgentes de 2010- y del Partido Popular -con la reforma de 2012-.

Este último, en su opinión, pretendía "abaratar el despido" y "bajar los salarios", además de "flexibilizar los despidos", también los colectivos, y las "modificaciones de contrato", por lo que "las condiciones de trabajo de los gallegos empeoraron sobremanera" hasta consolidar una "clase obrera empobrecida".

En esta línea, Cartelle ha añadido que la clase obrera está "más empobrecida" que nunca, debido a que el peso de las rentas en el PIB descendió cuatro puntos en el último año, lo que supuso una pérdida de poder adquisitivo del 4%. Además, ha apuntado que la brecha salarial de las mujeres se sitúa por encima del 22% de diferencia con respecto al salario de los hombres.

Por otra parte, el secretario confederal de la CIG ha señalado que la juventud mantiene índices de temporalidad superiores al 52% y que esta temporalidad está "llegando también al sector público".

Así, ha incidido en que los "culpables" de que no se tomen medidas son los políticos, pese a las continuas reivindicaciones y propuestas de un nuevo modelo de trabajo presentadas por parte de la CIG. Sobre esto, Cartelle ha considerado que al Partido Popular "no le interesa" llevar a cabo reformas que apoyen a los trabajadores, porque está al servicio "del capital y de los empresarios".

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