La investigación comenzó a principios de setiembre a partir de un comunicado de la Interpol, que informaba de un posible caso de trata de seres humanos.

Los investigadores de la policía catalana determinaron que el sospechoso supuestamente trajo engañadas en 2016 a dos mujeres de Moldavia para obligarlas a ejercer la prostitución en un local de Blanes.

Durante un tiempo, presuntamente las mantuvo encerradas contra su voluntad y les retiró su documentación personal.

El arrestado por un presunto delito de trata de seres humanos con la finalidad de explotación sexual pasó a disposición del juzgado de guardia de Ripoll y quedó en libertad con cargos.

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