Disturbios en Pakistán.
Las protestas continúan tras la muerte de Bhutto. Ahmad Masood / REUTERS

El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, ordenó una acción firme de las fuerzas de seguridad para restablecer el orden en el país, donde al menos 38 personas han muerto en la ola de violencia política y pillaje desatada tras el asesinato de la opositora Benazir Bhutto. Mientras las protestas y los actos de vandalismo se reproducían en varios puntos del país, la Comisión Electoral dio señales de estar preparada para anunciar una cancelación de los comicios tan pronto acabe el luto oficial declarado por Bhutto, el próximo lunes.

En una reunión con altos cargos del Gobierno, responsables de los cuerpos de seguridad y con el jefe del Ejército, Asfaq Pervez Kiyani, Musharraf repasó la situación de seguridad y dio órdenes de actuar "con firmeza" contra "aquellos elementos que quieren aprovecharse de la situación lanzándose al pillaje y el saqueo". El presidente dijo que los disturbios son actos de "malhechores y elementos antisociales" que se ocultan bajo la apariencia de manifestantes políticos y que no se debe permitir que alteren el proceso electoral en marcha, según la agencia estatal APP.

Un total de 38 muertos

El portavoz de Interior, Javed Iqbal Cheema, aseguró en rueda de prensa que 38 personas han muerto y 53 han resultado heridas en los disturbios registrados por todo el país desde la muerte de Bhutto, particularmente graves en la provincia de Sindh. Pese a la destrucción de propiedades por valor de "decenas de millones de rupias" y los brotes violentos registrados aún hoy en varias partes del país, Cheema calificó de "satisfactoria" la situación global de seguridad.

Sindh, en el sudoeste de Pakistán y banco de votos del Partido Popular (PPP) de Bhutto, está aislada del resto del país, con todas las líneas de ferrocarriles cortadas, las tiendas y gasolineras cerradas y constantes brotes de violencia en sus calles, según los canales privados de televisión paquistaníes. Se calcula que en un par de días la población sufrirá problemas de abastecimiento de alimentos en Karachi, puerto principal y capital financiera de Pakistán, donde se teme un colapso de la bolsa cuando reabra el lunes. El Ministerio de Interior de Sindh elevó considerablemente la cifra de víctimas ofrecida por Cheema, al asegurar que sólo en esa provincia han muerto 44 personas en los últimos tres días.