Portada del libro de Arcadi Espada 'Un buen tío'
Portada del libro de Arcadi Espada 'Un buen tío' ARIEL

Así lo ha aseverado el autor en una entrevista con Europa Press con motivo de la presentación en València de su libro 'Un buen tío' (Ariel), que se subtitula 'Cómo el periodismo y la posverdad liquidan a los hombres'.

La obra no investiga el llamado caso Camps -el que fuera jefe del Consell fue juzgado y absuelto por cohecho propio por los trajes supuestamente recibidos por la trama Gürtel- sino que parte de la tesis de "la facilidad con la que el sistema mediático puede destruir a un hombre a despecho de la verdad, es decir, del objetivo fundamental del periodismo", según explica la editorial.

Espada manifiesta que el caso de Francisco Camps fue "algo completamente exagerado en el cual un periódico publicó 169 portadas dedicadas a un hombre al que considera culpable desde el primer día en un asunto absolutamente irrelevante" y de que, además, "fue declarado inocente".

Al ser preguntado por el hecho de que dos de los encausados -Víctor Campos y Rafael Betoret sí fueron condenados al reconocer los hechos- y si esto puede significar que lo que falló fue la justicia y no el periodismo, Arcadi Espada responde: "No, por una razón muy sencilla: las 169 portadas se dedicaron a Francisco Camps, no al señor Betoret".

El periodista ha apuntado que Camps "sí cometió algún error en el tratamiento de su asunto y el principal fue no haber sabido defender mediáticamente su causa". "En nuestro tiempo -ha argumentado- las sentencias jurídicas, especialmente aplicadas a políticos, son relativas en su importancia ante las plásticas del tribunal mediático. El señor Camps tuvo un buen abogado jurídico pero se equivocó al recomendarle que mantuviera ante la prensa un silencio que fue interpretado como arrogancia cuando solo era una estrategia de defensa".

A su parecer, el tratamiento mediático que se le dio al exdirigente 'popular' "no fue producto de la civilización digital, sino del periodismo analógico hecho por personas experimentadas y no becarios mal pagados", al tiempo que ha añadido que "eso forma parte de uno de los riesgos comunes del oficio".

Interrogado por si sentiría decepcionado si Camps resultara condenado en algunas de la nuevas causas en las que está investigado -relacionadas con los contratos por la visita del papa a València en 2006 y el circuito urbano de la Fórmula 1- el autor ha respondido: "La verdad es que me sentiría absolutamente desmoralizado pero no por el señor Camps, sino por la justicia española", puesto que ha considerado que "no tienen base".

LA VALÈNCIA DE CAMPS, "EXTRAORDINARIA"

Sobre la València durante los años de mandato del 'expresident' ha opinado que fue "extraordinaria, supuso una enorme resituación de València en el mundo, es verdad que con los excesos atribuibles a un clima de dilapidación, de alegría en el gasto, eso que los economistas piden tantas veces y luego se critica". "La València de antes y después de Camps es como pasar de un pueblo a una ciudad", ha remachado.

Acerca de los límites que debe tener el periodismo, Espada ha puesto el símil de "un neurocirujano que abre una cabeza y saca un tumor pero debe tener cuidado en no dejar ciego o sordo al paciente". "El periodismo tiene la obligación de extirpar los tumores sociales", ha afirmado el autor, pero sin caer en apriorismos.

Finalmente, ha subrayado que la Comunitat Valenciana es "la octava en número de corruptos, muy por debajo de que la que ostenta con orgullo el número 1, que es Cataluña".

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