Monica Lewinsky
Monica Lewinsky, en una imagen de 2016.  GTRES

Dos décadas después de su relación extramatrimonial con el ex presidente Bill Clinton, Mónica Lewinsky ha escrito un artículo en la revista Vanity Fair en el que asegura que a raíz del movimiento #MeToo, que denuncia los abusos sexuales, se está replanteando si sus relaciones sexuales con el expresidente Bill Clinton no fueron algún tipo de abuso sexual.

La exbecaria de la casa blanca, que protagonizó un escándalo al salir a la luz las infidelidades que Clinton cometió con ella, asegura que su relación con el expresidente "constituía un abuso de poder flagrante".

En la misma revista y en 2014 Lewinsky escribía: "Seguro que mi jefe se aprovechó de mí, pero siempre me mantendré firme en este punto: fue una relación consensuada". Y hacía ver que "cualquier' abuso vino después, cuando me convirtieron en chivo expiatorio para proteger su posición de poder".

Pero tras "reflexionar" sobre ello e iluminada por el movimiento #MeToo, Clinton dice ahora que ahora ve que su relación con Clinton "estaba llena de abuso inapropiado de autoridad, estatus y privilegio".

"Ahora, a los 44 años, empiezo (sólo empiezo) a considerar las implicaciones del hecho de que la diferencia de poder que eran tan vasta entre un presidente y un interno de la Casa Blanca...", escribió en el artículo. "Comienzo a pensar que en tal circunstancia, la idea del consentimiento podría convertirse en discutible", añadía.

Lewinsky asegura en el extenso escrito que las secuelas de su relación con Clinton la dejaron con un trastorno de estrés postraumático y que nunca habría cambiado nunca su forma de pensar sobre el tema si no fuera por el movimiento #MeToo y la repentina consideración de la sociedad con los problemas de conducta sexual inapropiada.

"Es complicado. Muy, muy complicado. ¿Cuál es la definición del diccionario de "consentimiento? Dar permiso para que algo suceda", reflexiona Lewinsky. "Y sin embargo, ¿qué significaba el 'algo' en este caso, dada la dinámica de poder, su posición y mi edad?", se plantea ahora.

"Era mi jefe. Él era el hombre más poderoso del planeta. Él era 27 años mayor que yo, con suficiente experiencia. Él estaba, en ese momento en el cénit de su carrera, mientras yo estaba en mi primer trabajo fuera de la universidad", expone la exbecaria, que además, se dirige a sus críticos: "Nota para los trolls, tanto demócratas como republicanos: nada de lo anterior me excusa de mi responsabilidad por lo que sucedió".

Y aseguraba que tiene "una enorme deuda de gratitud a las heroínas del #MeToo y Time's Up,", porque están hablando "contra las perniciosas conspiraciones de silencio que han protegido por mucho tiempo a los hombres poderosos cuando se trata de agresión sexual, acoso sexual y abuso de poder".