Coche Fúnebre
Un coche fúnebre traslada un ataúd. ARCHIVO

La familia, residente en Fuenlabrada, decidió que Raúl, su hijo de siete años y enfermo de cáncer, pasase sus últimas horas de vida en casa.

El fallecimiento del menor se produjo a las cinco de la tarde de este miércoles. Momentos después de la muerte llegó la funeraria, pero decidió marcharse  que posteriormente sin el cuerpo del niño. Los padres no podían asumir el traslado de su hijo, les faltaban 1.600 euros.

En ese momento, las vecinas de la familia ayudaron a la pareja amortajando el cuerpo del pequeño, y se pusieron en contacto con el Ayuntamiento de la localidad fuenlabreña. Desde la alcaldía se les aseguró la asistencia, pero afirmaron que hasta las nueve de la mañana del día siguiente no podrían hacerse cargo.

Ante tal situación el Ayuntamiento de Fuenlabrada, una fundación y la propia funeraria han decidido pagar los 1.600 euros que faltaban para poder costear los servicios de traslado al tanatorio. Desde el municipio han explicado que asumían el gasto para "dar solución al descanso de la familia".

Entre unas cosas y otras, el cuerpo ha permanecido hasta la una de la tarde en el salón de la casa. Un total de veinte horas, que son solo cuatro menos de las que fijan la ley como tiempo máximo para velar un difunto en domicilios particulares.