La Fiscalía sostiene que la acusada prestaba servicios como técnico del laboratorio de microbiología del Hospital del Oriente de Asturias. En las dependencias del mismo, en la mañana del día 23 de septiembre de 2016 cogió la botella de agua que una compañera había dejado en su puesto de trabajo para su consumo personal y utilizando una jeringuilla, inyectó en su interior un líquido de aspecto sanguinolento, contaminando el contenido.

Según explica el fiscal, esa conducta la venía realizando la acusada de modo reiterado al menos desde el mes de marzo de 2016, tanto con esa trabajadora como con otro compañero.

En dos de las ocasiones la acusada inyectó en las botellas un líquido compatible con ácido clorhídrico (salfumán), provocando que el contenido de las botellas presentase un pH ácido (1,85 y 2,04 respectivamente, nocivo para la salud humana) y altas concentraciones de cloruros. En otros dos ocasiones inyectó vinagre y en otra sangre,

bien humana o de algún animal.

A consecuencia de los hechos, los dos compañeros sufrieron un cuadro de ansiedad

que precisó para su curación tratamiento médico con baja laboral. La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de dos delitos de lesiones del y de dos delitos contra la integridad moral. Solicita que se condene a la acusada, por cada uno de los delitos, a un año de prisión (en total, 4 años).

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