Ecologistas en Acción, Gepec y la Plataforma en Defensa del Ebro han constatado una pérdida del 45% de la población de la zona desde que empezó a funcionar el trasvase en 1950, lo que ha dejado "prácticamente seco" el río Siurana durante varios kilómetros.

"No hay que olvidar que el trasvase Siurana-Riudecanyes es una obra que se planificó hace más de 100 años, sin tener en cuenta por tanto ningún condicionante ambiental ni de equilibrio territorial", han subrayado, y han lamentado la pérdida de vegetación de ribera y ecosistema fluvial.

El informe propone alternativas técnicamente viables para cubrir las demandas que actualmente satisface el agua del trasvase en la zona de Riudecanyes, que no suponen prácticamente obras, y que podrían ponerse en funcionamiento de manera casi inmediata.

Las entidades han puesto de relieve que se da la circunstancia de que se trata de un trasvase entre dos cuencas hidrográficas diferentes, ya que la Cuenca del Ebro, donde desemboca el Siurana, es de gestión estatal, mientras que las cuencas internas son competencia de la Generalitat.

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