El estado del edificio, de cuatro alturas y situado en el número 48 de la calle Azkuene, fue valorado por efectivos del cuerpo de bomberos desplazados al lugar, y posteriormente por técnicos de Urbanismo del Consistorio.

Ante la amenaza de derrumbe se decidió el desalojo de los 11 vecinos que habitan el inmueble. Todos ellos fueron realojados por los servicios municipales, así como por familiares y amigos.

La teniente de alcalde, Lore Suárez, ha explicado que los técnicos municipales del departamento de Urbanismo han estado revisando el desprendimiento, así como las viviendas y han concluido el edificio "no corre ningún riesgo de derrumbe".

Asimismo, han recomendado a la propiedad particular del inmueble "retirar las piedras que han caído" y después "hacer una contención del muro que se ha caído, al parecer puede ser por una filtración de agua".

Consulta aquí más noticias de Guipúzcoa.