Instalaciones del IES 'Murillo' de Sevilla
Instalaciones del IES 'Murillo' de Sevilla EUROPA PRESS

En concreto, en su respuesta, consultada por Europa Press, la consejera de Educación, Sonia Gaya, ha indicado que tras evacuar los correspondientes informes por parte de la Delegación Territorial de Educación se concluye que en el periodo reseñado se han recibido una docena de denuncias por este motivo.

De las mismas, ocho denuncias se han archivado conforme a la falta de objeto e insuficiencia de indicios, mientras que las cuatro restantes no han sido consideradas situaciones de acoso laboral.

No obstante, en estos casos se han solicitado informes de evaluación de riesgos psicosociales en todos los centros de trabajo y se ha propuesto un seguimiento por parte del Servicio de Inspección de esta Delegación. En esta situación, a una de las personas denunciantes se le propuso una comisión de servicios a otro centro.

El pasado 18 de octubre tuvo lugar la declaración de la viuda del fallecido, demandante del caso, ante el juez, que le ha requerido la concreción de hechos y actuaciones al tratarse de una persona que no es testigo directo de los hechos, que por otra parte tampoco fueron denunciados por la víctima.

El juzgado, al respecto, remitió un oficio a la Delegación Territorial de Educación en el que solicitaba que se facilitaran las posibles denuncias y actuaciones, así como cualquier tipo de queja o informe, de la actitud y presuntas irregularidades del director del centro, el instituto 'Murillo' de Sevilla capital, desde el año 2009, al ser la persona contra la que inicialmente apunta la denuncia de acoso laboral.

La denuncia apunta tanto al director como a la Delegación por delitos contra la integridad moral, malversación de caudales públicos y prevaricación.

Según el relato, el director del centro, desde 2008 y hasta su cese en julio de 2016, "ejerció una actitud de acoso y hostigamiento sobre diversos trabajadores del centro", que fue "particularmente intensa" sobre la figura del docente fallecido.

De esta manera, se especifica cómo el presunto acosador "utiliza la persecución personal, el amedrentamiento, etcétera, para ocultar su falta de liderazgo y conocimientos, personalizando todas las decisiones, totalmente arbitrarias, que se toman y que carecen de todo fundamento lógico y de índole corporativo (...) Tiene por costumbre gritar, amedrentar, avasallar, coaccionar y amenazar, también a los alumnos (además de a los compañeros) y a cualquiera del colectivo de trabajadores, por cualquier motivo o circunstancia que a él le parecen, de manera totalmente arbitraria, siendo este hecho reiterativo año tras año".

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