La suerte no se ha olvidado este año de Vigo. El número agraciado ha sido el 57.050, un quinto premio, el sexto de los ocho que se reparten y ha caído íntegramente en la ciudad olívica.

Y ha sido de los más repartidos, aunque no se ha movido del popular barrio de O Calvario, donde cientos de familias han resultado agraciadas.

Las 185 series de este 57.050 se han vendido todas en la administración número 10 de la ciudad, ubicada en la calle Cruz Blanca.

Pero la encargada de repartirlo fue la "sucursal de Caixanova de toda la vida", recalca Raquel Vázquez, la hija de la propiaetaria de la administración Sagitario que hoy ha hecho feliz a todo un barrio. En total, este número "tan redondo" ha dejado 9,2 millones de euros entre sus vecinos.

 

Todos los afortunados son gente del barrio, familias trabajadoras

 

La sucursal compró la serie completa y repartió la suerte en forma de participaciones de cinco euros entre todos los clientes de la vencidad.

De ahí que la mayoría de los afortunados "si bien no se han hecho millonarios, sí tendrán un ayuda para comprar los Reyes", comenta emocionada María Antonina González, la dueña de la administración quien asegura que cuando supo que había dado un quinto premio se puso "blanca y tan nerviosa que casi no podía ni coger el coche".

Para la administración de Antonina, que lleva 38 años abierta, este es el primer premio grande de Navidad que entrega pero de una sóla vez ha logrado dar una alegría a todo el barrio. "Somos la lotería del Calvario", exclama feliz, aunque ni a ella ni a sus hijas les haya tocado nada.

"Siempre que pasaba por la sucursal me decía mañana lo cojo, mañana lo cojo, y al final se me olvidó, pero de todos modos estoy muy contenta porque le ha tocado a todo el barrio", relata una Antonina desbordada por los medios de comunicación y por decenas de curiosos y afortunados que durante toda la mañana se han paseado por su establecimiento.

La mayoría de esos afortunados son "vigueses de a pie, gente normal y trabajadora, del Calvario de siempre", como señala uno de ellos, que tuvo la buena idea de comprar hasta diez participaciones y repartirlas entre los empleados de su empresa.

"Es el número que tiene todo el mundo aquí", asegura Raquel Vázquez, mientras uno de sus paisanos hace planes para gastarse el dinerillo que hoy le ha caído del cielo, "haremos una buena cena de nochebuena, con unos buenos centollos", afirma.

Otra vecina, Olga Mouzo, recibe la noticia en plena calle. "Nunca me había tocado", comenta aún un poco desconcertada, "además, este ha sido el año que menos he jugado, de hecho esa participación me la regalaron". Un regalo fantástico, desde luego.

Haremos una buena cena de Nochebuena, con unos buenos centollos"

En el barrio, la gente habla, comenta su fortuna y sonríe, sonríe mucho. Nadie sabe cuánto ha tocado, ni a quién le tocó, pero saben que todo ha quedado en casa e incluso los que no han tenido tanta fortuna aseguran estar felices de que haya tocado aquí.

Ahora todos piensan ya en qué invertir el pellizco y en lo que puede traer el sorteo del Niño. "Ojalá se venda toda la del Niño aquí y que el año que viene toque de nuevo", comenta la dueña de la administración, encantada de haber dado "un poco de felicidad a esta gente, que son mis clientes de toda la vida".

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El premio vigués se ha hecho de rogar y ha sido uno de los tres últimos que quedaban en el bombo. Más madrugador fue el 53.238, el quinto que dejó 15 series premiadas en Sanxenxo.

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