Gonzalo Gortázar y Jordi Gual (CaixaBank)
Gonzalo Gortázar y Jordi Gual (CaixaBank) EUROPA PRESS

Así lo ha indicado Gual, en la rueda de prensa de presentación de resultados de la entidad correspondientes al ejercicio de 2017, que por primera vez en su historia se ha celebrado en València, en la que ha estado acompañado por el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, y la directora Ejecutiva de Comunicación, relaciones Institucionales, Marca y RSC, María Luisa Martínez, al ser preguntado por si hubo una "sobrereacción" del banco al cambio de domicilio social.

El presidente de la entidad ha recordado que el esfuerzo comercial que se realizó durante las primeras semanas de octubre fue "enorme" y ha subrayado que "en ningún caso" hubo una sobrereacción, sino que

la entidad financiera está obligada a garantizar a sus clientes y accionistas seguridad jurídica y "continuidad al negocio".

Por ello, ha indicado que el Consejo de Administración decidió mandar "una señal de confianza" que tuvo "su efecto". "Fue una actuación acertada, aunque difícil", ha admitido.

"Podría haber clientes a los que esta decisión les disgustó desde la perspectiva emocional, pero cuando uno analiza la obligación de la entidad financiera, que es garantizar el acceso a la liquidez, eso se garantizaba con el cambio de sede", ha remarcado para insistir en que "más allá de las cuestiones emocionales, está la seguridad de los depósitos y ahorros de los clientes".

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