Mucho ha llovido desde que una jovencísima Belén Rueda comenzara su carrera televisiva como azafata de VIP Noche en la recién nacida Telecinco. Su carisma pronto la hizo destacar y su carrera no tardó en expandirse, primero en televisión y después también en el cine.

Ahora, con trabajos tan recordados a sus espaldas como Periodistas, Los Serrano, Mar adentro, El orfanato o la reciente y exitosa Perfectos desconocidos, la actriz afronta un nuevo reto, poner de relieve, a través de un espectacular thriller, El cuaderno de Sara, la dura realidad que afrontan los niños en el Congo.

¿Qué se va a encontrar el espectador en esta película?
Yo la definiría como una aventura emocional. Es la historia de dos hermanas que no se entienden. Una es una médico cooperante en África, la otra es una abogada en una ciudad donde tiene todo controlado. Yo, que soy la mayor, no entiendo por qué mi hermana hace eso, porque cada vez que se va sufro muchísimo porque no sé si va a volver. Desparece durante dos años, la damos por muerta, y cuando voy a buscarla, hago un viaje por África que es muy bonito.

¿Por qué?
Porque a través de los ojos de mi personaje te vas enamorando de África y vas entendiendo por qué Sara, que es mi hermana pequeña, se ha metido en eso y ha quedado atrapada, por qué hace lo que hace.

Casi todo el rodaje fue en Uganda, ¿cómo vivió esa experiencia?
Maravillosa y dura. Estuvimos mes y medio en Uganda y tres semanas en Tenerife. Pero antes de rodar la película, dos años antes, fuimos al Congo para documentación, porque la historia en teoría transcurre en el Congo, con el tema de las minas de coltán –que el 80% del coltán sale del Congo– y el tema de los niños soldado.

¿Qué hicieron en el Congo?
Estuvimos en diferentes ONGs y campos de desplazados también. Y me ha servido mucho para preparar el personaje, la verdad. Podía hablar directamente con gente que estaba pasando por la misma situación que los personajes que va encontrando Laura a lo largo de su viaje hasta encontrar a Sara.

¿Le ha afectado personalmente este trabajo?
Todo te afecta. Te afectan personajes que viven situaciones que son más reconocibles entre nosotros, así que imagínate esto. Es una lección de coraje, valentía y, al mismo tiempo, esperanza en mujeres y hombres que han vivido situaciones muy extremas y de los que se puede aprender. Porque uno tiene aquí sus propios problemas, que no quiero decir que sean menos importantes, pero parece que no se puede salir de ellos y te quedas un poco en bucle, y sin embargo ves que allí la gente es capaz de superar muchísimas cosas muy complicadas por sus hijos y por la gente a la que quiere.

¿Qué fue lo más difícil del rodaje?
Lo más duro del rodaje, mirándolo así en general, es darte cuenta de que hay una realidad que está olvidada y que, como no enfoquemos hacia allí, no tendrá nunca fin. Yo creo que poquito a poco se va haciendo algo.

¿Y desde un punto de vista más específico?
Bueno, a nivel concreto de rodaje, pues estás rodando en un país que no es el tuyo, con una comida que no es la tuya y con gente que no conoces  pero que la verdad es que, en un momento dado, son mucho más generosos de lo que te puedas imaginar. Incluso cuando vuelves a España, con lo poquito que hemos rodado aquí, te encuentras con más dificultades que allí, pradójicamente. Se supone que aquí tienes muchos más posibles pero te encuentras con más problemas.

Peronalmente habrá sido al mismo tiempo duro y gratificante, ¿verdad?
Sí. A nivel de trabajo personal, el director, Norberto López Amado, que tiene una sensibilidad muy especial, ha querido que esta historia, que también es una aventura física, la cuente una mujer, y no de 20 años, y eso se lo agradeceré toda la vida. Había momentos en los que me decía "esta secuencia quiero contarla a través de tus ojos, no quiero que sea explícita". Por eso el espectador, cuando vaya a verla, no va a ver violencia gratuita ni explícita sino que lo va a ver a través de los ojos de mi personaje, eso hace que te cree otras sensaciones, es una experiencia más emocional que visual.

Así que, en cierto modo, lo ve como una reivindicación del papel de la mujer en el cine.
Bueno, tenemos que estar reivindicando siempre, porque es verdad que siendo mujer es más complicado que te lleguen personaje que tengan algo interesante que contar. Pero luego encima, si tienes más de veinte o treinta años, ya ni te cuento. Y bueno, más que una reivindicación me pareció una alegría el que pensasen que esta aventura la podía vivir una mujer.

¿Eso lo hace más especial?
Es que rodándolo te das cuenta de que te permites muchas cosas que si hubiera sido un hombre no te permitirías, porque el hombre parece que es héroe porque tiene que serlo, y que no tiene dudas ni miedos. Hay un momento en el personaje de Laura, a mitad de la película, en el que dice "no, no puedo más, es que no soy capaz de soportar todo esto que estoy viendo y el miedo me atenaza, no puedo", y sí que puede, pero expresa lo que siente.

A veces, cuando está hecho por hombres, parece que no sienten miedo nunca, que eso es así, que tú vas a llegar a un sitio y vas a salir vivo porque sí, y aquí es más real. El miedo y el peligro son reales. No sé si esto con un hombre hubiera sido posible verlo tan claramente. Lo que reivindico es que se pueden contar las mismas historias desde un punto de vista muy diferente y muy interesante.

¿Podría decirse que El cuaderno de Sara demuestra que el cine puede ser más que mero entretenimiento?
Sí, mezcla todo. Tiene acción, tiene amor, y además no es el amor típico de un hombre y una mujer, no es un amor de pareja sino es un amor de hermanas. Mi personaje no tiene hijos, que es algo que le hubiera gustado tener, con lo cual su hermana, que es bastante más pequeña que ella, es casi como su hija. Hay muchas maneras de mostrar el amor, muchas maneras de luchar por él, y esta es una diferente.

¿Todo por la familia?
Sin duda. Muchas veces nos pasamos y nos gustaría que las cosas malas que les pasan a nuestros hijos nos pasasen a nosotros. Y al final uno se forma como persona por las cosas buenas y también por las malas.

¿Irá a los Goya?, ¿habrá algún gesto de reivindicación femenina?
Sí, ya haremos para que sí.