El Tribunal Constitucional ha rechazado anular, tal y como le habían pedido el expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont y el resto de diputados electos de Junts per Catalunya (JxCat), el auto por el que el pasado sábado impuso determinados requisitos al Pleno de investidura previsto inicialmente para este martes en el Parlament.

Los nacionalistas gallegos han criticado que, a su juicio, el Tribunal Constitucional "se extralimita y se salta la propia legalidad vigente" en un auto en el que "sólo debería abordar si admite o no un recurso del gobierno", tras un "dictamen negativo del Consejo de Estado.

En este sentido, el BNG critica que el TC "actúa preventivamente" sobre "futuribles" que no ocurrieron y "viola" la autonomía del Parlament de Catalunya al dictaminar sobre aspectos que son de "competencia exclusiva" de la Mesa del Parlamento. "La nulidad condicionada que contempla este auto es una aberración en términos jurídicos y una vergüenza en términos democráticos", censura.

En el mismo comunicado, el Bloque considera la resolución del TC "carente de cualquier credibilidad y seriedad". "Ya no es que no hagan la función de árbitro ante diferentes interpretaciones del texto constitucional, es que es uno de los 'jugadores' más activos de este proceso y hace trampas sus propias normas", advierte.

TRIBUNAL "ABSOLUTAMENTE DEVALUADO"

Para el BNG, es un tribunal "absolutamente devaluado en términos jurídicos que funciona exclusivamente como correa de transmisión del Gobierno español". "Algo grave pasa en una democracia cuando diez magistrados escogidos a dedo por partidos políticos tienen más poder que un Parlamento escogido por los ciudadanos en unas elecciones", incide.

La formación nacionalista considera que cualquier diputado electo en las pasadas elecciones catalanas "tiene que ser susceptible de poder ser votado y elegido como presidente si tiene los apoyos necesarios". "El señor Puigdemont, igual que el resto de diputados retenidos, no es una excepción; y el gobierno de Rajoy quiere privarlo de un derecho fundamental amparado pro la legalidad vigente", ha manifestado.

"En una democracia, los presidentes los elige el pueblo, libre y voluntariamente a través de su voto directo o a través de los diputados escogidos en las urnas. Lo que no puede ocurrir en una democracia es que sea un tribunal el que acabe determinando quién y cómo puede ser presidente de un país", sentencia el comunicado de la dirección del Bloque.

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