Luis Antonio Calvo e Isabel Palomino, a la salida del juzgado.
Luis Antonio Calvo e Isabel Palomino, a la salida del juzgado. EUROPA PRESS

Un testigo en el procedimiento judicial que investiga el presunto crimen por maltrato y abusos sexuales sufrido por Sara, la niña de 4 años cuya muerte a primeros de agosto de 2017 ha sido atribuida, inicialmente, a su madre y al novio de ésta, ha asegurado que vio días antes a la menor y que ya entonces le llamó la atención su comportamiento extraño.

El testimonio ofrecido por el novio de una prima de Sara ha sido valorado como "muy importante" por la letrada de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (Adavasymt), que ejerce como acusación popular, en alusión a que el cambio de comportamiento en la pequeña, más "retraída", "diferente" y menos activa de lo normal, pudiera ser indicio del maltrato o abusos que ya estaba padeciendo por parte de Roberto H, pareja de su progenitora, algo que no podía imaginar y que achacó a la pérdida de relación de la fallecida con su padre biológico.

LESIONES EN LAS MANOS DE ROBERTO

Pero además, el testigo, que ha comparecido hoy en el Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid junto con un amigo del principal investigado, ambos a propuesta de la defensa de éste, no ha aclarado el origen de las lesiones que Roberto H. presentaba en sus manos cuando fue detenido y que pudieran ser, presuntamente, de autodefensa de la niña.

A este respecto, el declarante ha explicado que Roberto H. le reparó el vehículo en julio y que lo hizo con los brazos descubiertos y enfundadas su manos en bolsas, sin que pudiera recordar si llegó o no a ocasionarse alguna herida al manipular el motor.

Su testimonio ha sido coincidente con el ofrecido por un amigo del presunto homicida en cuanto a que ninguno de ambos observó lesión alguna en Sara días antes de su muerte, como así han explicado, en declaraciones recogidas por Europa Press, Isabel Palomino y Luis Antonio Calvo, la primera letrada también de Adavasymt que ejerce la acusación particular en nombre del padre biológico de la niña y el segundo como acusación popular por la Asociación Clara Campoamor.

"La niña, aparentemente, no presentaba marca alguna. Los testigos no las vieron a simple vista, lo que no significa que no las hubiera", precisa Calvo, quien recuerda que la realidad es que el cuerpo de Sara tenía lesiones previas a su muerte.

El amigo de Roberto también ha explicado que asistió a una barbacoa con éste, su novia y la también detenida Davinia M.G, y nada le llamó la atención porque las relaciones entre éstos y las dos hijas de ella, Sara, de 4 años, y la hermana mayor de 12 años eran absolutamente normales y afables.

Con anterioridad, Davinia M.G, que en una primera declaración achacó las lesiones que presentaba su hija a caídas accidentales, pasó en una segunda comparecencia en sede judicial el pasado día 12 de enero a acusar directamente a su pareja, Roberto H, ya que entonces afirmó que cuando el día de autos abandonó el piso para irse a trabajar su hija no tenía los golpes y hematomas recogidos a posteriori en el informe de autopsia al que había tenido acceso.

Así, la investigada, que permanece presa en el penal militar en Soto del Real (Madrid), sostuvo que su novio se comportó siempre cariñoso con ella y sus hijas pero confesó ya su desconfianza hacia éste puesto que sólo él se quedó en la vivienda al cuidado de la víctima y de su hermana mayor, de 12 años, hoy bajo la custodia de unos tíos.

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