Santisteve ha manifestado su apoyo a los trabajadores y ha expresado su asombro por la noticia, puesto que la fábrica de Zaragoza es una de las más productivas de la compañía y no parece haber ninguna causa que justifique la paralización de los proyectos e inversiones.

Así, se ha mostrado "muy preocupado no sólo por las 20.000 familias que dependen directa o indirectamente de Opel, sino por toda la ciudad y todo Aragón", recordando que "cuando GM pasó por importantes dificultades económicas, el Gobierno aragonés le avaló con 200 millones de euros para poder producir el Meriva, por lo que ahora Opel no puede desentenderse de su responsabilidad con la sociedad".

Por último, ha querido enviar un mensaje de apoyo y solidaridad, de parte de todo el Gobierno de la ciudad, a toda la plantilla de Opel que está sufriendo "una despiadada estrategia de la multinacional por lograr rebajar las condiciones laborales".

En el mismo sentido, el consejero municipal de Servicios Públicos y Personal, Alberto Cubero, ha manifestado su "enorme malestar por un chantaje inaceptable de Opel que utiliza su enorme poder para rebajar las condiciones laborales" y ha animado a la plantilla "a mantenerse unida en estos momentos tan complicados en los que hay que luchar por evitar que nos sigan arrebatando derechos".

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