En 2011, los cineastas franceses Eric Toledano y Olivier Nakache, socios y amigos desde el inicio de sus carreras, lograron el prestigio internacional gracias a Intocable, una enternecedora película que cosechó premios en todo el mundo (fue nominada en los Globos de Oro y los Bafta y ganó el Goya a mejor película europea).

Ahora, ya con la fama a sus espaldas, los directores galos se lanzan de cabeza a la comedia con C'est la vie (26 de enero), cuyo título original es Le sens de la fête y que probablemente se ha cambiado en España, en vez de usar una traducción literal, para mantener la asociación con el cine francés.

"De primera me gustó el cambio porque expresa una relativización de las cosas, dice que no hay que preocuparse, que todo pasa", explica Toledano durante su reciente visita a Madrid para promocionar el filme. Sin embargo, tras ver que en Latinoamérica se ha optado por El sentido de la fiesta, el galo cree que es mejor, un título más rico y además fiel al original.

Aun así, no le disgusta, porque eso no es lo importante, lo principal es "entretener al público, hacer que pasen dos horas de diversión". Para conseguirlo han construido una comedia coral, con el reconocido actor francés Jean-Pierre Bacri a la cabeza del reparto, que muestra el caos, los incidentes y la multitud de relaciones que tienen lugar en el transcurso de la organización de una boda, siempre desde el punto de vista de los empleados encargados de que salga adelante.

Según cuenta Toledano a 20minutos, Nakache y él tuvieron la idea de hacer esta comedia tras observar la situación del país, "un momento muy difícil en Francia tras los ataques terroristas, con la gente muy triste y la televisión y la radio llena de malas noticias". "Queríamos volver a ver la alegría en la cara de la gente", afirma.

El siguiente paso fue conseguir la colaboración de Jean-Pierre Bacri, "que es un actor muy difícil, con la reputación de decirle que no a todos los directores en menos de 24 horas". Bacri siempre trabaja con los mismos directores, y rara vez cambia, pero Eric y Olivier lograron quedar con él en una cafetería, "casi como si fuera un atraco" y sin ningún guion en las manos. "Te escribiremos uno", le dijeron.

Yo cuando recibo una invitación a una boda es como si recibiese una multa

"Después de Intocable, todos los actores quieren trabajar con nosotros. Somos conscientes de ello. Pero nos empeñamos en conseguir al único actor que en principio no tenía ningún interés en nosotros. Era un reto", cuenta el director. "Nunca nos desanimamos, su exigencia fue una motivación".

Le intentaron convender argumentando que son "muy simpáticos, muy inteligentes y muy divertidos", algo que demuestra Toledano insistiendo en hacer la entrevista en español, a pesar de que no lo practica desde que era estudiante.

Y a los nueves meses de la primera reunión, tras sentarse con él por lo menos una veintena de veces, el actor dijo que sí, y para Toledano no hubo mejor señal de que estaban haciendo las cosas bien. ¿El motivo? Que desde Intocable es complicado discernir quién es sincero y quién se deja llevar por la emoción.

"Ahora grabamos a un tipo cualquier caminando por la calle y hay quien se pone a aplaudir y te dice que es maravilloso", cuenta. En cambio, que "una persona íntegra como Bacri, al que no le interesa el dinero, ni la fama ni los medios de comunicación", te diga que algo está bien, es para el director una señal inequívoca de que se está acertando el tiro.

La elección de una boda para generar situaciones cómicas procede de la indiscutible sucesión de hechos absurdos que suelen producirse ese día. "Una boda es un día especial, donde la emoción es palpable, pero también es un día muy caótico donde impera la desproporción", explica Toledano. "A mí no me gustan nada las bodas, el ambiente, la corbata, el traje, la ceremonia... Yo cuando recibo una invitación a una boda es como si recibiese una multa", asegura entre risas.

La clave de la comedia, según él, está "en el tiempo entre lo que uno dice y el otro responde". "Uno no se ríe de la acción sino de la reacción de la otra persona, así que hay que ser preciso en el contraataque, ver lo divertido en la mirada del otro", explica el director antes de revelar que grabaron varias proyecciones del filme para ver cuánto se reía la gente.

"Si solo te ríes dos o tres veces, no es una buena comedia. Para mí una comedia tiene que hacerte reír mucho o, como poco, mantenerte siempre con una sonrisa en la cara", asegura.

De momento, C'est la vie ha superado los tres millones de espectadores en Francia y opta al Goya a la mejor película europea. El próximo 3 de febrero sabremos si obtienen el galardón que ya obtuvieron con Intocable.