Agentes de la Policía Nacional de la Comisaría de Vigo han detenido a tres vecinos de la ciudad, de entre 21 y 26 años de edad y originarios de Venezuela, como presuntos autores de un delito de detención ilegal, otro de lesiones y otro de amenazas, tras propinar una paliza a un electricista, al que exigían la devolución de cierta cantidad de dinero.

Según han informado fuentes policiales, los hechos tuvieron lugar el pasado 19 de diciembre, pero la víctima no los denunció inicialmente, sino que acudió a un centro hospitalario para ser tratado de las graves lesiones que sufría. Su estado despertó las sospechas de los facultativos, que dieron la voz de alarma a la Policía y el grupo UDEV II de la Brigada de Policía Judicial inició una investigación.

Las pesquisas permitieron averiguar que la víctima fue contratada por uno de los detenidos para hacer una instalación eléctrica en una vivienda del Barrio de las Flores, en la parroquia viguesa de Teis. Una vez terminada la obra, el inquilino pidió presupuesto al electricista para realizar otro trabajo en un taller mecánico que estaba montando con otros dos socios.

El cliente aceptó el presupuesto preparado por el trabajador y, de acuerdo con él, le adelantó algo menos de 1.500 euros para la compra de material y la tramitación de permisos administrativos.

Cuando el trabajo en el taller estaba bastante avanzado, el cliente dijo al electricista que sus socios ya no querían que les hiciese el trabajo, y le exigió la devolución del dinero adelantado. La víctima les señaló que era imposible, porque ya había gastado el dinero en el material y en los permisos que había solicitado para realizar el montaje eléctrico.

DETENCIÓN ILEGAL Y PALIZA

El electricista se marchó a su domicilio pero, cuando entraba en el portal, fue abordado por dos varones que lo introdujeron en un coche, le taparon la cabeza, y lo llevaron al taller. Al llegar le ordenaron que desmontase toda la instalación que había colocado previamente, una tarea que le llevó varias horas.

Cuando hubo retirado el material, los atacantes argumentaron que ya se lo habían devuelto y, por tanto, el electricista tenía que devolverles los 1.500 euros. Al no llevar esa cantidad de dinero encima, lo golpearon y lo tiraron al suelo, luego lo maniataron para que no pudiera defenderse y siguieron golpeándolo hasta que perdió la consciencia.

Cuando la víctima volvió en sí, volvieron a golpearle y a exigirle el dinero y, finalmente, lo metieron de nuevo en el coche y lo dejaron en las cercanías de Candeán, amenazándolo sobre las consecuencias si se atrevía a denunciar los hechos o a decir algo de lo ocurrido en el hospital.

IDENTIFICACIÓN Y DETENCIÓN

La Policía logró identificar a uno de los supuestos atacantes, un joven cuyas características coincidían con las de uno de los agresores, y se le hizo un seguimiento para localizar a los otros dos autores de los hechos, así como para situar sus domicilios.

Además, a lo largo de la investigación, se comprobó que los sospechosos amenazaban a la víctima y a sus familiares, llegando incluso a acudir al domicilio de éstos, por lo que se procedió a su detención y se solicitó autorización judicial para hacer una entrada y registro. Fruto de ese registro, se localizaron diversos efectos y pruebas.

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