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Durante la sesión, que ha congregado a un buen número de público, se han catado y degustado las tres variedades de queso camerano que se elaboran actualmente: Queso fresco, semicurado y curado.

Además, una breve reseña histórica ha permitido poner en contexto la evolución de este tipo de quesos, producto elaborado exclusivamente con leche de cabra, que se originó en la sierra sur de La Rioja (conocida como sierra de Cameros). Antiguamente, su elaboración se producía en las montañas de dicha sierra, en forma de queso fresco.

La figura del "huevero" o "cabritero" era el encargado de llevarlo a los valles para su venta. Por su parte, los quesos que no eran vendidos, volvían a la sierra, siendo los que se transformaban en semicurados y curados.

Un elemento fundamental para la conservación de la receta fueron los monasterios, monjes y órdenes religiosas. Así, a comienzos del siglo XIII se instaló cerca de Haro el Monasterio de Herrera, que fue origen de permanentes pleitos entre los monjes y propietarios de viñedos "por el daño que ocasionaba el ganado caprino en la vid y otros cultivos".

Ya en el año 1729, bajo el reinado de Felipe V, los Señores del Real Conasejo de Castilla aprobaron la ordenanza por la cual se establece la prohibición de pastar a los ganados en el término de Haro.

En La Rioja, adscritas a la DOP Queso Camerano existen once explotaciones ganaderas de ganado caprino, que suponen alrededor de unas 4.000 cabras de producción de leche, que generan unos 750.000 litros de leche al año.

Actualmente, la producción de queso camerano es de 35.000 kilogramos año en 2017, "lo que nos hace una denominación de origen pequeña". Además, hay dos queserías que se dedican a su elaboración, queso Los Cameros en Haro y quesos Celia en Arnedo.

"RINCONES DE SILENCIO"

Por su parte, y entre las numerosas actividades que acogen este jueves el estand de La Rioja, ha destacado la presentación realizada por los priores del Monasterio de San Millán y Valvanera, Pedro Merino y Agustín Prado, respectivamente, sobre la oferta de sus "rincones" de "silencio". Presentar "lo que no se ve pero se siente, lo que no es tangible pero existe, es decir, la dimensión espiritual".

Con ello han querido dar a conocer "lugares de paz", como son dichos monasterios, donde uno "se pueda encontrar a sí mismo, y se sienta interrogado por su propia persona para alcanzar el sentido de su vida y la orientación que lleva".

Lugares para "buscar en tu 'yo' interior y profundizar en la capacidad de encontrarnos", han finalizado.

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