Audrey Hepburn
Audrey Hepburn posando en 'Desayuno con diamantes' Sony

Ataviada con un vestido negro, guantes, un cigarrillo de boquilla larga, una tiara y un lujoso collar en Desayuno con diamantes (1963). Es la imagen más difundida de todo un icono del cine, también de la moda y la elegancia, reconocible incluso para aquellos que nunca han visto una película suya. Audrey Hepburn, de nombre real Audrey Kathleen Ruston, falleció en Suiza de un cáncer hace dos décadas y media, el 20 de enero de 1993. Tenía 63 años.

Fue la vivaracha princesa adolescente de Vacaciones en Roma (1953), la hija de un humilde chófer que contempla la fiesta de los ricos subida a un árbol en Sabrina (1954), la pareja de Cary Grant en la intriga de Charada (1963), la florista barriobajera de My Fair Lady (1964), una esposa ciega en peligro en Sola en la oscuridad (1967) o monja dos veces, en Historia de una monja (1959) y como otoñal Lady Marian en Robin y Marian (1976). Rostro risueño, una extrema delgadez y un porte capaz de enamorar a primera vista sin esfuerzo ni artificios.

Billy Wilder, que la dirigió en Sabrina, plasmó su carisma en pocas palabras: "Cuando Audrey paseaba por el estudio la gente cuidaba su vocabulario. No es que fuera una mojigata, pero posee una clase especial, un estilo personal, una forma de ser que impregnaba todo lo que hacía".

Su cara aún vende estampada en camisetas, tazas, bolsas y pósters. El pasado septiembre, el guion de Desayuno con diamantes se adjudicó en una subasta en Londres por 721.000 euros. Es lo que tienen los iconos pop, su fama y figura tiende fácilmente a simplifizar la auténtica dimensión de la persona que hubo detrás. Pero no solo fue una gran actriz, también brilló por su causa humanista, especialmente desde 1989, como embajadora de Buena Voluntad de Unicef.

También destacó por su labor humanitaria. A finales de los 80 fue embajadora permanente de Unicef Sus actividades las realizó con la mirada puesta en los niños y niñas de los países más desfavorecidos, especialmente de África, Sudamérica y Asia. "Nunca me repondré de lo que he visto aquí" declaró de su visita a Somalia, una nación devastada por la guerra civil, la sequía y el hambre, con centenares de personas muriendo cada día. Fue en septiembre de 1992, pocos días antes que le diagnosticaran que padecía cáncer de colon.

Con clase, sonrisa irresistible y saber estar, Audrey Hepburn también tenía su faceta cínica y más dura, la que una vez le hizo decir una de sus frases más conocidas, "La vida es dura, al final te mata". Su última aparición en la gran pantalla fue en 1989 en una película de Spielberg, gran admirador de la actriz. Era una comedia romántica y fantástica, y uno de los pocos filmes del cineasta que fue un fracaso en taquilla. Su personaje, como no podía ser menos, era el de un ángel y el título revelador, aunque no estuviera pensado para Audrey: Para siempre (Always).

Las estrellas de su vida

De nacionalidad británica, pero nacida en Ixelles, Bruselas, en el seno de una familia aristocrática y con una infancia repartida entre Bélgica, los Países Bajos e Inglaterra. La II Guerra Mundial la sorprendió en Arnhem, con la ciudad bajo el asedio de los alemanes. Vivió dos matrimonios, con el actor Mel Ferrer y el neuropsiquiatra italiano Andrea Dotti, y tuvo un hijo con cada uno, Sean y Luca.

Entre sus grandes amistades la del modisto Hubert de Givenchy, precisamente quien la vistió en Desayuno con diamantes y durante cuatro décadas, desde que la actriz compró unos modelos de su colección nada más terminar el rodaje de Vacaciones en Roma.

En la pantalla casi siempre se la emparejó con actores que la superaban en mucho en cuanto a edad. Gregory Peck tenía 37 cuando se estrenó Vacaciones en Roma, Humphrey Bogart 54 en Sabrina, Gary Cooper y Rex Harrison 56 en Arianne y My Fair Lady respectivamente, Fred Astaire 57 en Una cara con ángel o Cary Grant 58 en Charada. Con su primer esposo, Mel Ferrer, trabajó como su pareja ante las cámaras, Guerra y paz (1956), y también con él detrás, como director, en Mansiones verdes (1959).

Cinco veces nominada a los Óscar, logró uno en competición por Vacaciones en Roma y otro, honorífico, que ya no pudo recoger. Entre sus interpretaciones más arriesgadas, la de una muchacha india en el wéstern Los que no perdonan (1960) o encarnando a la directora de un colegio exclusivo para niñas acusada por una niña de "conducta reprobable" (de lesbiana, aunque la palabra nunca llega a citarse en la película) en La calumnia (1961), que coprotagonizó con Shirley McLaine.

Seis películas con Audrey por las que nunca pasará el tiempo

Audrey Hepburn en Vacaciones en RomaVacaciones en Roma (Roman Holiday, 1953)

La princesa Ann fue su primer gran papel. La joven heredera del trono de un país europeo, sin identificar, que escapa a los protocolos durante una visita a la capital italiana. Intentando pasar de incógnito, conocerá a un apuesto periodista norteamericano (Gregoy Peck).

Fue dirigida por William Wyler. Audrey la rodó con 23 años. Aún era una desconocida, pero el éxito fue inmediato. Obtuvo el Oscar a la mejor actriz.

Audrey Hepbrun en SabrinaSabrina (1954). El cuento de Cenicienta transformado en una de las comedias románticas, en blanco y negro, más recordadas del Hollywood dorado.

Junto a un galán William Holden y un seductor, aunque ya maduro, Humphrey Bogart interpretaba a la humilde hija del chófer, enamorada del hijo menor de la acaudalada familia británica para la que trabaja su padre.

Bajo las órdenes de Billy Wilder, fue su segunda nominación al Oscar.

Audrey Hepburn en Desayuno con diamantesDesayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's, 1961). La película de Blake Edwards creó la imagen más icónica de la actriz, la del personaje de Holly Golightly con un vestido negro, un café y un cruasán en una bolsa de papel ante un escaparate de la joyería Tiffany & CO.

La adaptación suavizó la novela de Truman Capote, en la que la protagonista era una prostituta. Además, la opción inicial preferida por el escritor era Marilyn Monroe (el personaje original del libro tenía 19 años). Inolvidable también la oscarizada canción Moon River y que la misma Audrey canta en una de las escenas.

Audrey Hepburn en My Fair LadyMy Fair Lady (1964). Eliza Doolittle era una florista de maneras y habla vulgares del Covent Garden londinense, y el profesor Higgins (Rex Harrison) el experto en fonética decidido a convertirla en toda una dama.

La adaptación musical, basada en la obra Pigmalion de Geroge Bernard Shaw, dirigida por George Cukor ganó 8 Oscar, incluyendo el de mejor película, aunque Audrey no fue en esta ocasión nominada. Antes, en los escenarios de Broadway, el musical de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe había sido interpretado por Julie Andrews.

Audrey Hepburn en Dos en la carreteraDos en la carretera (Two for the Road, 1967). Lejos de la imagen más glamurosa, ingenua o ensoñadora de las películas que la harían famosa, el personaje de Joanna Wallace era el de una esposa en plena crisis matrimonial. Su pareja fue Albert Finney.

Durante un viaje a la Riviera francesa, la pareja recordará tanto los sinsabores como lo mejor de su relación. La palabra "carretera" era un símil de matrimonio. Dirigió Stanley Donen y solo el guion fue nominado en los Oscar.

Audrey Hepburn en Robin y MarianRobin y Marian (1976). Su último gran papel como protagonista, a los 46 años, el de una Lady Marian madura y desencantada que prefiere entrar en un convento y hacerse monja. Pero el destino le reserva otro encuentro con su gran amor, Robin Hood (Sean Connery). La película del británico Richard Lester se despojó de la épica y las heroicidades. A cambio nos ofreció una reflexiva, crepuscular y hermosa historia.

Después, el thriller Lazos de sangre (1979), la sátira Todos rieron (1981) y Para siempre (1988), pusieron el punto final a su carrera como actriz.