En el estudio han participado varios investigadores
En el estudio han participado varios investigadores IPE/CSIC

Particularmente, los árboles viejos refugiados en la alta montaña de áreas remotas menos explotadas, como los bosques subalpinos de pino negro (Pinus uncinata) de los Parques Nacionales de Ordesa y Monte Perdido y Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

La investigación ha sido liderada por el CETEMAS-Asturias, el Instituto Pirenaico de Ecología en Zaragoza (IPE-CSIC) y la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), en colaboración con la Universidad de Barcelona y la Técnica de Múnich (Alemania).

Bajo la coordinación de la doctora Andrea Hevia, investigadora del CETEMAS y colaboradora visitante del IPE-CSIC, y con el título "Towards a better understanding of long-term wood-chemistry variations in old-growth forests: A case study on ancient Pinusuncinata trees from the Pyrenees", el trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista medioambiental Science of the Total Environment.

Los autores del trabajo ponen su foco de atención en los cambios temporales de la composición química de los anillos anuales de crecimiento de los árboles viejos del Pirineo, empleando la dendroquímica y un escáner especializado nodestructivo de maderas.

Los investigadores han creado una novedosa metodología que analiza los cambios atmosféricos en los últimos 700 años a escala anual y estacional a partir de los anillos de crecimiento de los árboles viejos del Pirineo.

El estudio revela un incremento del contenido en fósforo, azufre y cloro a partir del año 1850, período en el que comienza la Revolución Industrial en Europa y, por tanto, el aumento de las emisiones de algunos de estos elementos a la atmósfera. Según apunta lainvestigadora Andrea Hevia, el aumento de las temperaturas a nivel global habría favorecido la fijación de estos elementos en los anillos de crecimiento.

"Es fundamental evaluar los indicadores de cambios ambientales para anticipar posibles efectos tanto positivos como negativos en la salud de los bosques, sobre todo cuando hablamos de la máxima expresión de la conservación en España, como son los ParquesNacionales. Si tal y como indica este trabajo, durante los siglos XIX y XX se alcanzaron niveles muy superiores de elementos químicos que se mantenían estables en los últimos siglos, es recomendable usar este tipo de técnicas para evaluar los posible efectos futuros de las emisiones atmosféricas en la conservación de los bosques", apunta elinvestigador del IPE-CSIC, Julio Camarero.

ERUPCIONES VOLCÁNICAS

Asimismo, gracias a esta nueva metodología se han podido identificar procesos geológicos con efectos a escala global, como las erupciones volcánicas. Los científicos han analizado el registro de los tres siglos más recientes y han concluido que las erupciones de los volcanes a escala global pueden ser registradas con precisiónen árboles del Pirineo.

Estos fenómenos se caracterizaron no solo por descensos detemperaturas, sino por fuertes incrementos de elementos como el hierro. Es el caso de la erupción del Tambora (Indonesia), en 1815, una de las mayores erupciones volcánicas registradas de la historia, "que condujo al 'año sin verano' en 1816, afectando a parte de Norteamérica y Europa occidental", indica el doctor Raúl Sánchez Salguero, de la Universidad Pablo de Olavide.

"O un volcán más cercano a la península Ibérica, el Timanfaya, en Lanzarote (Islas Canarias), en 1730-36, donde se produjo un incremento de hierro en la atmósfera, siendo una de las erupciones más importantes en la era moderna para España, no solo por la enorme cantidad de materiales arrojados sino también por su larga duración", añade.

"Una vez comprobado que esta nueva metodología permite entender multitud de procesos biogeoquímicos asociados con los bosques y el medio ambiente a escala regional, el objetivo futuro será mejorar y ampliar las series de registro dendroquímico a otros tipos de bosque a nivel de la Cuenca Mediterránea, Europa o escala planetaria",aseguran Andrea Hevia y Raúl Sánchez-Salguero.

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