Sin duda, uno de los signos más característicos de que la Navidad ha llegado a Bilbao es la celebración de la Feria de Santo Tomás. El día 21 de diciembre, miles de bilbaínos y vizcaínos abarrotarán El Arenal y la Plaza Nueva para disfrutar de lo mejor de los productos de los baserris del territorio. Aunque este año lo harán con más comodidad, ya que una de las principales novedades de la feria es que se incrementa el espacio un 20%.

Para la 60 edición del mercado más importante del año, que el pasado reunió a 110.000 personas, el Ayuntamiento ha decidido retirar varios de los puestos que ocupaban la Plaza Nueva, para situarlos, por primera vez  y «de forma excepcional», en la zona del muelle del Arenal. Así, si el año pasado ocupaban la plaza 80 puestos, este año serán 66.

En El Arenal, en cambio, se aumentará sustancialmente el número de puestos, de 186 a 209. En total, serán 275, nueve más que el año pasado, en los que 135 productores vizcaínos presentarán sus productos de temporada. «Con la ampliación no pretendemos que venga más gente, sino que la que venga esté más cómoda», señaló ayer Andoni Aldekoa, director del Gabinete de Alcaldía.

La feria de Santo Tomás  apuesta este año, además, por unirse a la lucha contra el cambio climático. Para ello, los productores cambiarán las habituales bolsas de plástico por bolsas de papel, más fáciles de reciclar.

Y también, en esta ocasión, los que se acerquen al mercado se van a llevar una visual sorpresa. Las carpas que cubren los puestos y las txosnas cambiarán el tradicional verde por colores más vistosos, relacionados con la nueva imagen de la BBK.

Animación y concierto

Como viene siendo habitual, la Feria de Santo Tomás viene acompañada de otra serie de actividades que se llevarán a cabo a lo largo del día en el mercado. Grupos de música y animación recorrerán el recinto desde primera hora hasta la tarde, ocho txosnas servirán el talo con chorizo, y por supuesto, a las 19.00 h, el ya tradicional concierto de Oskorri en la plaza Pío Baroja.