Rústica y pirenaica
Un solo espacio acoge el salón y el estudio de esta vivienda.

Pilar y Vicente compraron un antiguo pajar en la localidad de Santa Cilia (Huesca), a unos diez kilómetros de Jaca, y lo convirtieron en esta acogedora casa, en la que  se mezclan modernidad y tradición.

Para mantener intacto su peculiar aire rústico, optaron por conservar las paredes originales de piedra y añadieron materiales como la madera, para las puertas, las ventanas y el mobiliario, y el terrazo, para los suelos, que imita las baldosas de barro cocido.

Con vigas vistas

La casa, que fue utilizada en tiempos para almacenar vino, se dividió en dos alturas, lo que ha permitido dejar una zona de techo con vigas vistas en el salón. Para ganar luminosidad se abrieron varios vanos, que permiten la entrada de luz natural en todos los espacios.

La decoración combina elementos del entorno –como aperos de labranza– con objetos procedentes de anticuarios y muebles recuperados. También hay elementos modernos, como el cuadro del salón o los tapices con motivos geométricos.

En la cocina, equipada con todos los electrodomésticos, tampoco se ha querido renunciar a la modernidad. A través de ella se accede al jardín, que convierte a esta casa en un perfecto refugio de montaña.