Premio Derechos Humanos 2007
La presidenta de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Khadija Ryadi, ayer, en Cádiz. JOSÉ GARCÍA JOSÉ GARCÍA

Ayer aterrizó en Cádiz procedente de Rabat para recibir el premio que concede anualmente la Asociación Pro Derechos Humanos. Una lucha que ha abanderado en su país al frente de la asociación homónima en Marruecos, fundada en 1979.

Los nuevos códigos en materia de derechos económicos y sociales no suponen un gran avance.

Cómo es la situación actual de los derechos humanos en Marruecos?
Desde luego, ha habido un progreso desde 1979, pero como asociación tenemos nuestro análisis. Los progresos afectan a todos los derechos, pero los avances son débiles fuera de los aspectos políticos y civiles. Se han producido en Marruecos en los últimos años actos institucionales contra la discriminación de la mujer y se ha reformado el Código de Familia y la Ley contra la Tortura. Pero en educación, en salud, en trabajo, no ha habido grandes avances. Los códigos en materia de derechos económicos y sociales no suponen un gran avance, sino muy a menudo incluso un retroceso.

¿En qué sentido?
Hay muy poca estabilidad en el empleo, los patronos pueden despedir sin indemnizar, y el problema está en las leyes. Por otra parte, el Gobierno tampoco está interesado en la educación pública, y los colegios privados, a los que sólo puede acceder una minoría privilegiada, son los únicos que funcionan. La sanidad tampoco es gratuita como antes, y salvo los funcionarios, nadie tiene cobertura sanitaria. Alguno se ha muerto a la puerta de un hospital porque no tenía dinero para pagarlo.

¿Qué nos dice de la situación de las mujeres en Marruecos?
El nuevo Código de Familia introduce algunas novedades positivas, pero no llega a realizar la igualdad entre hombres y mujeres, porque se establecen diferentes prerrogativas en materia de divorcio, custodia de los hijos, herencia y bienes gananciales. Y todavía hay poligamia, porque el código no la prohíbe.

¿Se ha notado un cambio importante entre la etapa de Hassan II y Mohamed VI?
Todo lo que estoy relatando ha ocurrido con Mohamed VI, aunque con Hassan II ya empezaron las conquistas en materia de derechos humanos, debido a la lucha de la sociedad civil. Además, el Congreso Mundial de Derechos Humanos de Viena, en 1993, también supuso una gran presión internacional a este respecto.

El parlamento es pura fachada, mientras el Gobierno sólo hace lo que dice el monarca.

¿Es entonces optimista respecto al futuro de Marruecos?
No existen muchas garantías de que se van a aplicar las reformas, porque no las contempla la Constitución. No tenemos una Justicia independiente. Por eso nuestra asociación quiere reformar la Constitución. La actual es un obstáculo para la democracia porque todo el poder está en manos del rey y el parlamento es pura fachada, mientras el Gobierno sólo hace lo que dice el monarca.

¿Y la política migratoria?
Al Gobierno marroquí le interesa según el caso. Si hay problemas económicos dice que va a frenar la emigración para recibir ayudas europeas. Además, actúa de gendarmería para los africanos y subsaharianos. Sin embargo, no se ayuda a la gente para que no emigre, y seguimos teniendo porcentajes muy altos de pobreza y analfabetismo.

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