Aeropuerto de México
Mexico City Airport (2014). The Norman Foster Foundation. NORMAN FOSTER

A sus 82 años, considerado uno de los arquitectos con más 'solera' del mundo, con un premio Pritzker y un Príncipe de Asturias de las Artes, y proyectos tan afamados como la torre 30 St Mary Axe de Londres o la renovación del Reichstag de Berlín, por poner solo dos ejemplos, Norman Foster siente la necesidad de echar la mirada atrás y recapitular lo realizado hasta ahora.

Si hace tan solo dos meses se presentaba al público en Madrid la Norman Foster Foundation -su proyecto más ambicioso con el que pretende dejar un legado a las generaciones futuras-, ahora se inaugura en el Espacio Fundación Telefónica: Norman Foster. Futuros comunes, una exposición que pretende acercar al público su obra y su visión de futuro haciendo memoria de sus proyectos pasados y principales fuentes de inspiración.

Como el propio Foster explica "es una mirada al futuro, pero sin dejar de mirar al pasado remoto, una visión que nos da continuidad. Muestra el otro lado de los proyectos que me motivan, aquellos más pequeños que pueden marcar una gran diferencia, en los que la tecnología y el imperativo social contribuyen a fines sociales como la mejora del cambio climático, la igualdad, el bienestar social... Son temas recurrentes a lo largo de mi carrera, que tienen continuidad hoy. Como alguien dijo, «quizás, para ver el futuro, primero tenemos que viajar a un pasado muy remoto». Y si volvemos la mirada a un pasado lejano, entonces veremos continuidad, veremos que los temas se repiten".

Comisariada por Luis Fernández-Galiano, catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y director de Arquitectura Viva, la muestra reúne más de 30 maquetas, 160 dibujos y audiovisuales diversos que nos acercan a aspectos menos reivindicados de los proyectos de Foster como la sensibilidad social que ha guiado muchos de sus trabajos, el diálogo entre tradición y modernidad, la reflexión acerca de la sostenibilidad y la vida en nuestras ciudades o el papel de la innovación y la tecnología.

Proyectos que dialogan

Cuando se me preguntó en la fundación qué consejo daría a los jóvenes graduados, dije «continuad siendo estudiantes». Y yo intento seguir siendo un estudiante

Al respecto, el arquitecto insiste en que "siempre he creído en la calidad del diseño en los edificios y en la infraestructura, los espacios públicos que interconectan los edificios, el transporte. En conjunto, todos estos aspectos pueden resolver los problemas más importantes del día a día, tanto si se trata de control climático como si se trata de desigualdad. La calidad del diseño tiene impacto sobre la calidad de todas nuestras vidas. Y esto, en lo que creo fervientemente, ha sido así tanto en mi etapa de estudiante de arquitectura, como en la etapa profesional. Cuando se me preguntó en la fundación qué consejo daría a los jóvenes graduados, dije «continuad siendo estudiantes». Y yo intento seguir siendo un estudiante."

En la muestra, que estará abierta hasta el próximo 4 de febrero, se documentan doce proyectos recientes que dialogan con otras tantas propuestas de décadas anteriores del arquitecto británico. De esta manera se relaciona su actual proyecto para la ampliación del Museo del Prado con el Carré d'Art que realizó hace 25 años en Nimes, la nueva Casa de Gobierno de Buenos Aires con el innovador Sainbury Centre construido en 1978 (uno de sus primeros edificios públicos), la emblemática sede contruida para Apple en California con el pionero proyecto para Olsen en los muelles de Londres, el titánico proyecto para el aeropuerto de México con el Climatroffice o la base lunar para la Agencia Espacial Europea, construida con robots y tecnología 3D, con la primera realización del arquitecto, un minuscule refugio en forma de cabina de avión llamado Cockpit.