Un hombre pasa por delante de un panel que muestra las cotizaciones del mercado en Tokio.
Un hombre pasa por delante de un panel que muestra las cotizaciones del mercado en Tokio. EFE

La compra de la capacidad de contaminación a otro país es una de las 'trampas' del protocolo de Kioto. En ese contexto no resulta tan sorprendente el anuncio hecho por el Ministerio de Medio Ambiente de Japón de comprar sus derechos de emisiones a Hungría.

Aunque es habitual entre sus empresas, es la primera compra de este tipo que hace el Estado japonés
Japón
quiere cerrar la operación antes de final de año. Se trata de la primera acción de este tipo que realiza el Estado japonés, si bien es algo bastante más habitual entre las empresas niponas, que suelen recurrir a sus homólogas extranjeras para ampliar su cupo.

"Nosotros negociamos con varios países desarrollados en Europa central y oriental, sobre todo con Hungría, Polonia y la República Checa", declaró un responsable del Ministerio de Medio Ambiente, Yasuo Takahashi, citado por la agencia AFP.

Comercio de derechos de emisión

El protocolo de Kioto permite comprar o vender derechos de emisión de gases de efecto invernadero.

De esta forma, un país como Noruega, que emite una cantidad de gases menor al que se le ha consignado, puede vender este "excedente" a otro país que lo supere. La tonelada de CO2 viene a costar entra 5 y 10 euros.

El acuerdo le impone a Japón la obligación de reducir sus emisiones en un 6% con respecto a lo que contaminaba en 1990. El crecimiento económico en la isla es lo que ahora empuja al Estado nipón a hacerse con más capacidad de la fijada, comprándola a otro país.