Pilar Sánchez ha escrito, junto con Ester López y Yolanda Hijano, el libro titulado Padres consecuentes, hijos felices. Es un completo método para educar a los pequeños en valores como el respeto, la responsabilidad o la justicia.  

¿Qué directrices han seguido para elaborar este texto?

Planteamos la educación de los hijos de otra manera, alejada de los castigos, las normas y los límites. Cada familia tiene unos valores determinado y ésos deben ser la base en esa casa.

¿En qué cosas fallan los padres ?

Si un niño no quiere comer, no significa que se vaya a morir de hambre, simplemente no tiene apetito; pero cuando lo tenga, deberá comerse ese plato que rechazó en un principio. Lo malo es cuando le damos otra cosa de comer.

¿Los padres malcrían a sus hijos?

Queremos dárselo todo, sustituir nuestra presencia por cosas materiales. Y eso está originando que se formen pequeños tiranos.

Proponen eliminar los castigos.

Hay que desterrar el castigo del vocabulario de los padres de hoy y sustituirlo por consecuencias, entendidas como elecciones libres de los niños a partir de los principios de cada casa.

¿Por qué los niños no suelen aprender del castigo?

Porque no lo comprenden. Un niño no entiende por qué no comer se traduce en no ver la tele. Las consecuencias deben estar consensuadas. El programa Supernanny, por ejemplo, sólo ofrece soluciones a problemas concretos que los padres no pueden aplicar a la vida diaria.

¿Hay edades con mayores problemas?

Sí; sin duda, la adolescencia, pero incluso entonces también se pude actuar con éxito.

BIO

Tiene 43 años y es asesora de empresas. Casada y con dos hijas pequeñas, se animó a escribir por «necesidad propia».