Quirófano
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El cirujano Pedro Cavadas ha conseguido reimplantar las dos piernas a un hombre que sufrió su amputación al ser arrastrado por un tren en la estación de Benigànim (Valencia).

Según explicó a EFE Cavadas, la intervención quirúrgica, pionera en España, se llevó a cabo "con éxito" la madrugada del pasado miércoles, día 21, en la Clínica Virgen del Consuelo, y el paciente evoluciona de forma favorable.

El suceso había tenido lugar pocas horas antes, durante la noche del 20 de noviembre, cuando el hombre, de 38 años, quedó enganchado en la puerta del vagón del que se apeaba y fue arrastrado varios metros cuando el convoy reanudó la marcha.

La intervención duró siete horas y en ella intervino un equipo de cuatro médicos, un anestesista y una enfermera.

En un principio fue trasladado al Hospital Lluis Alcanyís, de Xàtiva, y los primeros pronósticos indicaban que la amputación de ambas extremidades no tenía solución, hasta que la esposa del herido decidió consultar con Cavadas, ha explicado el propio cirujano.

Así se decidió su traslado a la Clínica Virgen del Consuelo de Valencia, donde fue intervenido.

La operación consistió en el reimplante de las propias piernas del paciente después de haber acortado el esqueleto entre 13 y 14 centímetros, ya que, ha explicado Cavadas, la zona de la lesión era muy amplia en el tercio medio de las pantorrillas.

Cavadas ha indicado que cuando cicatricen las heridas volverá a intervenir al paciente para alargarle las piernas, lo que le permitirá, además de poder volver a andar, recuperar su estatura.

Más complicado de lo normal

"Es una operación poco frecuente y en este caso más complicada, porque la amputación se ha producido por el atropello por un tren", ha indicado el cirujano, que ha señalado que la intervención duró siete horas y en ella intervino un equipo de cuatro médicos, un anestesista y una enfermera.

Según ha explicado, en ocho o nueve meses el paciente podrá volver a caminar, aunque estará limitado en algunos movimientos.

Cavadas realizó la pasada semana el segundo trasplante bilateral de manos y brazos, en esta ocasión a un hombre de 29 años que había perdido hace dos años y medio ambas extremidades a causa de la explosión de una granada.