Ishmael Beah perdió a su familia a los 12 años en un ataque rebelde, fue capturado por el ejército nacional de Sierra Leona y obligado, junto a otros niños capturados, a combatir en la guerra.

Sus memorias, cuya publicación bajo el título 'A Long Way Gone' fue éxito de ventas este año, describen su remordimiento por la guerra y cuentan cómo encontró apoyo en un programa de rehabilitación de UNICEF y en su nueva familia adoptiva en Estados Unidos.

'Conocí a UNICEF en un momento de mi vida en el que había perdido la esperanza', relató Beah tras ser designado embajador de buena voluntad para los niños afectados por la guerra en una ceremonia que recordó el 18 aniversario de la Convención por los Derechos del Niño.

La educación ayudó a Beah a convertirse en un defensor de los derechos del niño y hoy, a los 26 años, a menudo habla en público sobre la situación apremiante que viven los niños.

Beah consideró que su nuevo papel de embajador le dará 'más fuerza para continuar haciendo aquello a lo que he dedicado mi vida, que es asegurarme de que lo que me ocurrió a mí no le ocurra a otros niños en el mundo'.

El uso de niños en los conflictos armados en África aún es habitual. La semana pasada, cerca de 230 niños soldados, cuyas edades rondaban los 14 años, fueron liberados de la milicia progubernamental en Congo, según UNICEF.

Beah aclaró que no quiere concentrarse únicamente en los países afectados por la guerra y sostuvo que las desigualdades sociales y económicas son raíces de la violación de los derechos de los niños en todo el planeta.

/Por Walter Brandimarte/.*.