Los juzgados de violencia contra la mujer de la Comunidad de Madrid no dan abasto. Desde su creación en 2005, las sedes judiciales arrastran un volumen importante de casos pendientes que han acabado generando un gran atasco, según demuestran los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Para aliviar el colapso, el CGPJ creará dos turnos de tarde que comenzarán a funcionar antes de fin de año, según ha sabido 20 minutos. Asimismo, se incrementará el número de juzgados con la creación, también antes de fin de año, de nueve juzgados más (tres en la capital y seis en otros municipios), que se sumarán a los siete que ya existen en la región.

Asuntos pendientes

El año pasado, cuando entraron 22.384 asuntos en los juzgados, los jueces tuvieron que dejar sin resolver 6.325. Un tapón que va a más, ya que entre enero y septiembre de este año entraron, sólo en asuntos penales (homicidios, lesiones y maltrato reiterado), 11.232 procedimientos; un 20,57% más que en el mismo periodo del año anterior (9.316), según José Luis González Armengol, decano de los jueces de Madrid. Las órdenes de protección, otro de los asuntos que se tratan en los juzgados de violencia, también han registrado un gran repunte. De 1.985 órdenes dictadas de enero a septiembre de 2006 se ha pasado a 2.334 en el mismo periodo de este año. El incremento es del 17,58%.

El decano de los jueces ve en esta subida un síntoma de que la Ley de Violencia de Género «no está siendo efectiva» y también de que las mujeres son más conscientes de la «importancia de denunciar».

Armengol viene reclamando desde hace tiempo turnos por la tarde para agilizar la tramitación de asuntos, algo que, según el CGPJ, comenzará a hacerse antes de fin de año. Además, el 28 de diciembre entrarán en servicio tres nuevos juzgados en la calle Manuel Tovar (Fuencarral), donde se instalará la sede unificada de los juzgados de violencia de género. Antes de que finalice el año también se abrirán juzgados en Móstoles, Alcalá, Fuenlabrada, Parla, Arganda y Getafe.

Cruz Sánchez de Lara, de la Federación de Mujeres Progresistas, asegura que la saturación de los juzgados hace que los casos se prolonguen y acaben por desanimar a las víctimas. «Cuando se puso en marcha la ley, no hubo previsión. Y ahora no podemos animar a las mujeres a denunciar si hacen falta sedes, pues acaban tirando la toalla», dice. Desde UGT recuerdan que los juzgados no tienen sala de espera para testigos protegidos y reclaman a la Comunidad que se implique.

Los brazaletes no convencen

Los brazaletes antimaltrato , una de las propuestas estrella de la Comunidad, y presentada a bombo y platillo, siguen sin convencer a los jueces. Según José Luis González Armengol, decano de los jueces de Madrid, el brazalete no termina de convencer a los magistrados por los problemas técnicos que ha tenido, como por ejemplo que la alarma salte sin motivo en un encuentro accidental. «Ahora mismo no se está ordenando ninguno, aunque todo queda bajo el criterio del juez», dice. En el brazalete antimaltrato se han invertido un millón de euros. De momento, sólo 40 madrileñas lo utilizan, según Justicia e Interior.