Peres, Gül y Abbas
De izquierda a derecha Peres, Gül y Abbas, reunidos en Ankara. EFE

Las esperanzas, sean muchas o pocas, están fijadas en Annapolis, la ciudad estadounidense donde en las próximas semanas volverán a reunirse los actores implicados para tratar de alcanzar una paz definitiva entre Israel y Palestina. De cara a esa cita, se repiten los gestos de acercamiento.

En un encuentro histórico en el Parlamento turco de Ankara, los presidentes de Israel, Simon Peres, y de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbás, han expresado su esperanza de que la cita sea un éxito y el primer paso para una paz duradera en Oriente Medio.

"Estamos en vísperas de Annapolis. ¿Queremos la paz? Ganarán aquellos que quieran la paz o aquellos que quieran la guerra y la ocupación", dijo Abbás en su discurso ante el hemiciclo.

Al terminar Abbás su intervención, Peres se dirigió a él y le tendió la mano ante el anfitrión del encuentro, el presidente de Turquía, el islamista moderado Abdullah Gül.

El que fuera unos de los dirigentes históricos del laborismo israelí expresó la disposición de su país de poner fin al conflicto con los palestinos y subrayó que Annapolis es una "oportunidad histórica" para alcanzar ese reto.

Buenas intenciones y muchos problemas

Sin embargo, los analistas locales han destacado como pese a las palabras cargadas de buenas intenciones de ambos líderes, éstos carecen de la fortaleza interna para cumplir con sus promesas.

Aún no está claro si Turquía y la vecina Siria participarán en la conferencia de Annapolis, algo que en caso de darse, elevaría las posibilidades de que el encuentro finalice con un acuerdo positivo, según fuentes diplomáticas turcas.

Turquía, el aliado más cercano y firme de Israel en el mundo musulmán, traería "ideas frescas" a la negociación, ha señalado Peres.

"Queremos alcanzar el objetivo de dos estados para dos pueblos. El estado palestino para el pueblo palestino y una estado judío para el pueblo judío", dijo Peres.

Abbás, por su parte, destacó en su intervención que una retirada israelí de los territorios palestinos ocupados sería una pre-requisito para una paz duradera.