Tener el negocio limpio y reluciente es uno de los requisitos que los comerciantes deben cumplir si quieren pasar la inspección de Sanidad. El pasado año, la conselleria realizó 80.487 visitas a comercios alimentarios de la provincia de Valencia y 347 no pasaron la prueba de fuego. Otros nueve tuvieron que cerrar.Las tiendas que se dedican a la preparación de comidas fueron las que más infracciones cometieron (199), seguidas de las carnicerías (con 44).

Desde la asociación de comerciantes de Ruzafa, barrio en el que se concentran alrededor de 300 comercios de alimentación, consideran que faltan controles: «Por la zona no se realizan controles de sanidad ni se ponen medidas por parte de la conselleria para cerrar ciertos comercios que no cumplen con las normativas sanitarias básicas».

Unos requisitos mínimos

Cuando los inspectores de Sanidad visitan el comercio, lo miran todo, y prestan especial atención a que los productos que se venden al público sean de primera calidad, y que las instalaciones en las que se exponen estén limpias. Si esto no se cumple, Sanidad multa al comerciante. De hecho, en los peores casos, puede llegar a perder su licencia de actividad, algo que ya le ocurrió a nueve comercios valencianos el año pasado (de cuando son los últimos datos disponibles).

Los controles sanitarios se realizan anualmente, y de oficio, en todos los sectores, aunque si los inspectores reciben un chivatazo respecto de algún local que incumple la normativa, se presentan allí por sorpresa.

Sanciones de 3.000 a 600.000 1

Cuando los inspectores de Sanidad visitan un comercio que incumple la ley, se impone una multa. Las hay leves, que pueden llegar hasta los 3.000 euros (productos caducados); graves, llegan hasta los 15.000 euros (además, el comerciante pierde la autorización para vender productos alimenticios), y las más graves, que pueden llegar hasta los 600.000 (cuando la tienda vende productos no destinados al consumo humano o cuando, pese a haberle retirado la licencia de apertura, el comercio reabre).