Jamones Claudio
María Isabel Pérez (derecha), junto a dos de sus empleadas en la tienda. ALVA DE PRADO

Cada día y desde 1991, la calle bilbaína de La Esperanza goza del sabroso olor de los jamones. Pero esta tradición viene de lejos, exactamente del año 1948, cuando Claudio Pérez decidió embarcarse en una aventura charcutera. Palentino de nacimiento, abandonó su pueblo natal de Cobos de Cerrato para revolucionar el mundo del jamón en la villa. Claudio sorprendió en la capital vizcaína con una innovadora política de marketing y precios, como vender bocadillos de jamón a 3 pesetas.

Pero, el buen jamón, es un manjar para bolsillos abultados, ¿o no? El jamón ya no es cosa de unos pocos, o al menos esta es la filosofía que inspira, hoy, a María Isabel Pérez, hija de Claudio, y su marido, Olegario Lebrato, encargados de uno de los comercions que siguen con la tradición que comenzó Claudio hace 60 años. Según Olegario, su secreto es «una relación calidad-precio, porque queremos que el jamón sea accesible para todo el mundo».

La Feria el Jamón, nombre de la tienda, es un paraíso para paladares exigentes que deseen disfrutar de jamón serrano e ibérico, lomo, chorizo, y el producto estrella, la paletilla ibérica de bellota, con label de calidad de Salamanca.

Una de las fechas clave son las navidades. Durante esta época, el local se abarrota y los clientes se agolpan en largas colas; la espera merece la pena. A la hora de comprar «el cliente se fía de quien está detrás del mostrador», dice Olegario. Después de casi una vida dedicada al oficio, se ha ganado la confianza de sus clientes, que siempre vuelven. «Porque no hay mejor propaganda que el boca a boca», asegura con confianza.