Imágenes de la exposición
Algunas imágenes de la exposición. (MOLG) MOLG

Londres suele presumir de un influyente centro financiero y un gran legado artístico, pero tiende a ocultar que parte de esa riqueza emana del antiguo comercio de esclavos, una incómoda verdad histórica que un museo londinense revela ahora sin tapujos.

La exposición "Londres, azúcar y esclavitud" muestra los horrores del comercio de esclavos

En un cara a cara con ciertos demonios de su pasado, Londres hace este año acto de conciencia y, con varios siglos de retraso, ha pedido perdón por su papel en el tráfico transatlántico de esclavos, uno de los capítulos más bochornosos del colonialismo europeo.

Así, el Museo de los Docklands (los viejos muelles del este de la capital del Támesis) inaugura este sábado una exposición permanente titulada "Londres, azúcar y esclavitud".

Durante varios siglos, Londres se convirtió en el cuarto puerto mundial dedicado a la esclavitud y lugar de paso de unos 3.100 barcos que "probablemente" transportaron a "millones" de subyugados africanos, según ha afirmado el comisario de la muestra, Tom Wareham.

La ciudad inglesa fue un vértice fundamental del denominado "triángulo de comercio": los buques europeos llevaban armas, alcohol, tejidos y otras mercancías a África, donde compraban esclavos que luego trasladaban a las plantaciones del Caribe para regresar de allí cargados de azúcar, café, algodón, tabaco y otros productos.

Hechos ocultos hasta hace 20 años

El propio Museo de los Docklands se ubica en un antiguo almacén que servía para guardar aquel azúcar obtenido en el Nuevo Mundo, del que se lucraron la industria manufacturera británica, los comerciantes de esclavos y los dueños de los cultivos caribeños.

La huella de las fortunas amasadas con esa práctica se palpa actualmente "en todos los sitios de la ciudad"

La huella de las fortunas amasadas con esa deleznable práctica se palpa actualmente "en todos los sitios de la ciudad: en los bancos, en las aseguradoras, en los nombres de las calles y hasta en la National Gallery", según asegura el director del museo, David Spence.

No en vano, los tratantes de esclavos llegaron a adquirir a éstos a través de la Bolsa de Valores de Londres (London Stock Exchange), mientras el Banco de Inglaterra
financiaba las singladuras de aquellos buques cargados de sufrimiento humano.

Según Wareham, se trata de "hechos que se habían ocultado hasta hace veinte años, cuando se hicieron investigaciones", si bien el público que visite la exposición podrá descubrir esos secretos y algunos más a través de paneles divulgativos e interactivos.