Las fuerzas militares de EE UU lanzaron en la madrugada de este viernes un total de 59 misiles de crucero Tomahawk desde dos de sus buques ubicados en el Mediterráneo contra la base aérea de Shayrat, en la ciudad siria de Homs, desde la que el Gobierno estadounidense cree que partieron las aeronaves que supuestamente lanzaron las armas químicas que acabaron el martes con la vida de alrededor de 80 civiles en el norte del país árabe.

El último balance de víctimas mortales tras este bombardeo lo ha ofrecido el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que habla de siete fallecidos. Al menos otros siete militares han resultado heridos.

Sana, la agencia oficial de Siria, ha asegurado después que al menos nueve civiles, entre ellos cuatro niños, murieron y otros siete resultaron heridos en el bombardeo estadounidense contra la base militar de Shayrat. Las víctimas civiles se encontraban en los pueblos de Al Hamrat, Al Shayrat y Al Manzul, situados en los alrededores de la base. Sana agrega, citando fuentes civiles, que el ataque causó también una gran destrucción en las viviendas de esos pueblos de la provincia de Homs.

En Al Shayrat cayeron dos misiles Tomahawk que provocaron la muerte a cinco civiles, entre ellos tres niños, mientras que en Al Hamrat, murieron otras cuatro personas, entre ellos un menor, por el impacto de un misil, siempre según dicha agencia. En la localidad de Al Manzul, ubicada a cuatro kilómetros de la base aérea, resultaron heridas siete personas, según las mismas fuentes.

Se trata del primer ataque directo estadounidense contra el Gobierno del presidente de Siria, Bachar Al Asad, desde que comenzó la guerra civil en ese país.

El ataque ha sido confirmado por el propio presidente estadounidense, Donald Trump, quien, en una breve comparecencia ante los medios, aseguró que EE UU no puede permitir que el presidente sirio siga haciendo uso de armas químicas, por lo que dio la orden de responder a dicho ataque.

"El martes, el dictador sirio Bachar Al Asad lanzó un horrible ataque químico contra civiles inocentes. Usando un agente nervioso mortal, Al Asad ahogó las vidas de hombres, mujeres y niños indefensos. Fue una muerte lenta y brutal para muchos, incluso para bebés preciosos", apuntó el mandatario.

Trump hizo un llamamiento "a todas las naciones civilizadas" a buscar el fin de la "matanza y el derramamiento de sangre" que vive Siria. "No hay duda de que Siria ha usado armas químicas, ha violado sus obligaciones internacionales bajo la Convención de Armas Químicas, y ha ignorado la urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU", aseveró, desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.

"Todos los intentos de cambiar el comportamiento de Al Asad han fallado y fallaron de manera estrepitosa. Como resultado, la crisis de refugiados se está agravando y la región continúa desestabilizándose, amenazando a Estados Unidos y a sus aliados", añadió.

Trump aseguró que es "de un vital interés de seguridad nacional" que su país "prevenga y persuada de la propagación y el uso de armas químicas mortales".

Rusia, alertada

Según el Pentágono, Estados Unidos alertó a las fuerzas militares rusas de que iban a efectuar el ataque contra la base aérea de Shayrat. "Las fuerzas rusas fueron notificadas con antelación a través de las líneas de comunicación establecidas", apuntó en un comunicado el portavoz del Departamento de Defensa, Jeff Davis, quien añadió que los lanzamientos fueron específicamente orientados para evitar "la muerte de civiles y en cumplimento de la Ley de Conflicto Armado".

"Los estrategas militares estadounidenses tomaron precauciones para minimizar el riesgo para el personal ruso y sirio situado en la base aérea", indicó Davis.

Moscú suspende el acuerdo que tenía con Washington desde 2015 para evitar enfrentamientos dentro del espacio aéreo sirioEl portavoz aseguró además que aunque el Pentágono aún está evaluando los efectos del ataque, habían comprobado que "ha dañado de consideración o destruido" aeronaves sirias, elementos de infraestructura y otro tipo de equipamiento, lo que "reducirá la capacidad del Gobierno sirio de hacer uso de armas químicas".

Por su parte, el secretario de Estado, Rex Tillerson, aclaró que las fuerzas rusas fueron notificadas pero no hubo un contacto directo con el Kremlin. "No se hicieron contactos con Moscú, ni con el presidente (Vladimir) Putin, aunque se siguieron los acuerdos militares de descentralización", apuntó ante un grupo de periodistas después de que Trump confirmara haber dado la orden de ataque.

"Rusia debía localizar estas armas, asegurarlas y destruirlas. Debían actuar como garantes, y es evidente que ha fallado en su responsabilidad", agregó Tillerson respecto a los acuerdos alcanzados con Siria para que dejara de hacer uso de este tipo de armas tras otro ataque similar que tuvo lugar en 2013.

Reacción de Moscú

Minutos antes de la ofensiva estadounidense, Rusia había advertido a Estados Unidos de las "consecuencias negativas" que tendría una acción militar en Siria en respuesta al ataque químico. "Hay que pensar en las consecuencias negativas. Toda la responsabilidad, si hay una acción militar, estará sobre los hombros de aquellos que la inicien", dijo a los periodistas el embajador ruso ante la ONU, Vladimir Safronkov.

Una vez realizado el bombardeo, Putin ha asegurado que se trata de una "agresión a un Estado soberano" llevado a cabo "bajo un pretexto inventado". El mandatario ruso ha advertido de que esta acción militar deteriora las relaciones entre EE UU y Rusia.

Posteriormente se ha conocido que Moscú ha suspendido el acuerdo que mantenía con Washington desde 2015 para evitar enfrentamientos dentro del espacio aéreo sirio.

Trump ha ordenado el ataque mientras los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU seguían negociando una resolución en respuesta al ataque químico, pero hasta ahora se han mostrado muy divididos.

Esta ha sido la primera orden militar del republicano para hacer uso de la fuerza desde que llegara a la Casa Blanca, ya que otras operaciones en Siria, Yemen e Irak se llevaron a cabo bajo autorización delegada a sus comandantes.

El Gobierno del expresidente Barack Obama lideró la campaña militar de la Coalición Internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico a mediados de 2014, sin embargo, no respondió con la fuerza cuando el Gobierno sirio efectuó un ataque químico contra civiles similar al de esta semana.

Obama había advertido a Al Asad de no cruzar "la línea roja" del uso de armamento químico, sin embargo el expresidente decidió renunciar a las represalias militares, una maniobra duramente criticada por Trump durante la campaña electoral.