En este sentido, el secretario de la Junta de PDI de la Hispalense, Ángel Francisco Villarejo-Ramos (CSIF), ha señalado a Europa Press que, tras plantear la representación sindical su disconformidad con el procedimiento seguido y la falta de participación del sector, se ha informado de la habilitación de un plazo, hasta el próximo 6 de abril, para que los sindicatos puedan hacer llegar sus aportaciones a esta normativa.

La versión de la institución señala que el proceso aún no está terminado, sino que se ha seguido un protocolo mediante el cual en primer lugar se ha hecho llegar la norma a los decanos, directores de centros y alumnos, algo a lo que se oponen los representantes sindicales, que critican que "en ningún momento se nos haya mencionado ni trasladado el borrador, teniéndonos que enterar del mismo de manera informal".

Villarejo-Ramos, que valora la apertura de plazo como una "puerta a la esperanza" de poder influir en cambios y mejoras del nuevo texto, también ha dado cuenta de que la Mesa de Negociación volvería a convocarse a finales de abril, para intentar cerrar las normativas de TFG y de dedicación académica -en la que se han aceptado algunas propuestas tras la labor de la comisión de trabajo-, siendo así que en principio la US se muestra abierta a negociar.

Las críticas se centran en la formación de grupos de alumnos -entre cinco y siete-, en lugar de las actuales tutorías individualizadas. A estos estudiantes se les asigna un tutor que da una docencia presencial al grupo por un número de horas igual al 10 por ciento del valor del TFG, por lo que si son seis créditos se imparten seis horas de docencia, o lo que es lo mismo, 0,6 créditos para tutelar cinco o siete TFG: cada trabajo se valora en 0,1 crédito aproximadamente.

"Pedíamos, oyendo a la plantilla, que se incrementase la consideración de horas como tareas dedicadas por los tutores a los TFG, y como respuesta nos endosan de cinco a siete TFG y se computan 0,6 créditos. El estudiante tendrá que realizar, tras estas seis horas docentes grupales, el TFG por su cuenta, y si necesita más apoyo, para eso están las horas de tutorías", lamenta Villarejo-Ramos.

Con esto, añade, solucionan el problema de exceso de créditos en los departamentos "de una manera ficticia, muy similar a la que usaron en Ciencias de la Educación disminuyendo la docencia presencial por crédito". "Que con esto se perjudica al estudiante es evidente, pero eso parece importar muy poco a la universidad", añade.

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