Gasolinera.
Surtidores de una gasolinera. PIXBAY

Una gasolinera inaugurada en febrero en el distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi genera oposición entre los vecinos, que llevan luchando contra el proyecto desde antes de que se hiciera realidad.

Y es que está situada cerca de los jardines públicos de la Vil·la Amèlia y la Clínica Cima y, lo que ha levantado más protestas, a escasos metros de dos colegios -el Sagrado Corazón Corazonistas y el Liceu Francès-, en la calle Eduardo Conde.

"Con la gasolinera hay un riesgo mayor de que los niños puedan tener algún conflicto con algún vehículo", afirma Cristóbal Calzado, director del centro escolar Sagrado Corazón, y añade que "los carburantes emanan gases tóxicos que afectan a las vías respiratorias" y pueden suponer un riesgo para la salud de los niños.

Explica, asimismo, que los vecinos y la escuela presentaron alegaciones al proyecto ante el Ayuntamiento de Barcelona y que ahora el vecindario ha presentado un recurso de alzada.

También señala que aunque las administraciones con competencias sobre la actividad de las gasolineras son el Estado y la Generalitat, y aunque no existe una regulación clara, la licencia de la que ha abierto en Sarrià, promovida por la empresa Rquer, está "colgada de hilos", pues es dudoso que la instalación respete las normativas urbanísticas y de movilidad municipales.

La respuesta del consistorio

Desde el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi apuntan que "la licencia ambiental solicitada para ejercer la actividad de gasolinera se otorgó el 26 de julio de 2016 después de superar todas las condiciones y habiendo cumplido con las medidas correctoras y adicionales que se plantearon para garantizar la seguridad".

El Distrito de Sarrià-Sant Gervasi solicitó seis informes sobre la gasolineraAdemás, cuentan que "a finales de diciembre se hizo una suspensión provisional de las obras porque no se ajustaban al proyecto presentado, objeto de la licencia", y que "el 1 de febrero se levantó la suspensión de los trabajos, después de que el promotor presentara una propuesta de modificación de la marquesina para ajustarla a la ocupación máxima permitida".

Las mismas fuentes recuerdan que el Distrito solicitó seis informes (medioambiental, movilidad, licencias de ciudad, Guàrdia Urbana, Agència de Residus y bomberos) sobre la gasolinera y que obligó a que cumpliera una serie de obligaciones. Entre estas estuvo limitar el horario de carga y descarga y la circulación de camiones cisterna de forma que no coincidiera con los horarios de entrada y salida de las escuela,s y tener personal haciendo tareas de vigilancia y de ayuda al tráfico de peatones.

Otras exigencias fueron limitar las dimensiones de los camiones cisterna de abastecimiento de la gasolinera, instalar mobiliario urbano para delimitarla físicamente e incrementar la señalización viaria de los entornos.

Desde el Distrito también señalan que "el tema ha sido debatido en tres plenarios y se ha tratado en cuatro audiencias públicas y en dos consejos de barrio".

"A pesar de que al Ayuntamiento no le gusta la ubicación de esta gasolinera, no tiene margen de maniobra para evitar que se instale y ha dado todos los pasos posibles para escuchar a las escuelas y los vecinos, y para intentar paliar al máximo y en la medida de sus competencias, los inconvenientes que esta instalación tiene para el barrio", concluyen.

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